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El albergue municipal transitorio de invierno abrió sus puertas para dar cabida a las personas en situación de calle y también sembró esperanza en algunos que por primera vez participaron de una nueva metodología de reinserción social con un plan piloto, con el que buscaron oportunidades de mejores días. Consiguieron entregar un bono semanal a cambio de un trabajo y también se brindó capacitación en distintas áreas.

Según la Alcaldía, 35 personas se acogieron a esta modalidad de trabajo, de los cuales al menos 18 lograron avanzar en sus objetivos. La mayoría de este grupo fueron varones, porque solo dos mujeres participaron en el programa.

Pese a estos resultados, el proyecto no pudo continuar, lo que interrumpió el sueño de sus participantes.

Un joven que prefirió no identificarse, pidió a las autoridades que se piense en su continuidad, porque el tiempo no les alcanzó para consolidar sus emprendimientos ni para conseguir un trabajo estable.

Destacó que el poco tiempo sirvió para encontrar a personas con destrezas en panadería, limpieza y artesanías.

“Es un poco doloroso para las personas que no tenemos dónde pasar la noche, no tengo alimentación, agua, trabajo, ni vacuna, ni un espacio para vender lo que sabemos hacer”, sostuvo.

Este hombre tiene la habilidad para las artesanías y quiere potenciar su trabajo. “Mi artesanía vale, ayúdennos a que no se quede perdida en las calles, por favor”, clamó.

El albergue funcionó entre mayo y junio; sin embargo, el bono comprometido a los participantes del programa se les canceló a finales de agosto, y a partir de ese momento, no se les hizo más seguimiento.

Falta de recursos

El secretario municipal de Desarrollo Humano, Raschid Guardia, destacó que se logró cambiar la mentalidad de este grupo de personas a tal punto que empezaron a proyectar un emprendimiento personal a largo plazo.

Indicó que se tuvo mejores resultados en el grupo que fue capacitado en panadería y limpieza, aunque sucedió lo contrario en el grupo de electricidad.

Guardia justificó que recibieron una Alcaldía con déficit por lo que no se cuenta con un presupuesto para dar continuidad al programa de reinserción que se logró implementar como piloto.

“En este momento nuestra Alcaldía se encuentra sin recursos económicos. No podemos asignar dinero para algún plan que no estaba contemplado inicialmente”, señaló.

Prevén ajustar el plan

El secretario municipal adelantó que en la gestión 2022 se volverá a abrir el albergue municipal con la misma modalidad, pero con la experiencia de este plan piloto; prevén hacer algunos ajustes para garantizar su continuidad

El objetivo final  es que se logre consolidar un programa permanente de reinserción en coordinación con otras instituciones que trabajan en esta actividad.

Lo bueno del albergue es que fue una nueva experiencia con resultado positivo. Identificamos ciertas limitaciones, pero esto nos ayudará a elaborar un mejor plan para el próximo año”, se comprometió.

El encargado del Control Social, Omar Rivera, consideró que hubo mucha improvisación, por lo que cree que es importante que las autoridades municipales contemplen presupuestos para estos programas que tienen múltiples beneficios, en especial porque lograr sacar a las personas de las calles.

Recuperación

En mayo, en la época de invierno, se abrió el albergue municipal y se impulsó un trabajo con las personas en situación de calle.

Los refugiados no solo recibieron atención médica, pues también tuvieron la oportunidad de contar con alimentación.

Los que quisieron apostar por mayores oportunidades aceptaron hacer trabajos de limpieza en la ciudad a cambio de un bono.

El alcalde Jhonny Fernández, fue uno de los impulsores del proyecto, incluso acompañó el trabajo en los canales de drenaje, para motivar a los participantes a que logren un ingreso y tengan la posibilidad de una nueva vida en sus propios hogares y abandonar las calles.

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