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Los familiares y amigos de la mujer de 60 años, que el 7 de marzo llegó a Buen Retiro procedente de Italia y dio positivo para el Covid-19, están desesperados por ser liberados de su aislamiento, impuesto por las autoridades de salud, porque consideran que ya cumplieron la medida y necesitan movilizarse para proveer alimentos a sus seres queridos.

Jesús, uno de los hijos de la mujer que aún sigue internada en un hospital en la capital cruceña, afirma que él y los suyos cumplieron la cuarentena el sábado 21 y hasta hoy jueves esperaba que el personal de salud, a cargo de su caso, se haga presente para certificarle el término de la medida adoptada para evitar una posible propagación del mal en el pueblo.

Empero, Carlos Hurtado, epidemiólogo del Servicio Departamental de Salud, informó a EL DEBER de que la cuarentena impuesta a 22 personas de esa población concluyó ayer miércoles y, por lo tanto, en esa jornada iban a ser dados de alta.

De todas formas, el periodo de encierro ya se cumplió con creces y los afectados con la disposición no ven la hora de recibir la redención.

“Nosotros cumplíamos el sábado pasado los 14 días, ahora estamos a los 18 días y ninguno hemos presentado síntomas. Estoy esperando a los médicos para que nos den un comprobante que diga que hemos cumplido el aislamiento; tendrán que darnos un papel, un video, no sé. Según la numeración de mi carné de identidad, mañana me toca salir a hacer compras, porque la numeración de cédula termina en 9”, manifestó Jesús.

Este hombre, que tiene esposa y cuatro hijos, admitió que el martes transgredió el aislamiento y se dirigió a una poza cercana a su casa y pescó algo más de una decena de peces pequeños para alimentar a su familia.

La salida le valió una reprimenda de la subalcaldesa del pueblo, Carmen Rosa Suárez, que llegó a su vivienda con policías a advertirle con procesos legales si seguía desobedeciendo la cuarentena.

“Salí a unos 100 metros de mi casa, a una pocita a sacar peces, porque no tenía carne para comer. Y (la alcaldesa) me hizo escándalo, pero ellos tampoco me traen nada”, justificó el padre de familia.

Franz Reinaldo, otro de los hijos de la mujer que contrajo el mal en Italia, corroboró que todavía no les han dado de alta. Admitió que el médico de Buen Retiro los visita, pero espera que levanten el aislamiento para tener la posibilidad de movilizarse en busca de alimentos. “Yo tengo que ver por mi mujer, mis cuatro hijos y por mi hermano que vive en Trinidad, pero tuvo que quedarse en mi casa por la cuarentena”, dijo Franz.

 “Ellos en realidad deberían estar de alta, hoy día haremos una valoración médica y se verá que certificación de les dará”, declaró Erwin Ramiro Alejandro Ojeda, director del hospital Ichilo de San Carlos.

“Ellos siguen aislados, mantenemos la vigilancia epidemiológica hasta que nos den una instructiva superior. Estamos esperando que venga el Sedes o personeros del Ministerio de Salud. La población ha pedido que les hagan una prueba para descartar el mal en ellos. En el pueblo están susceptibles y no estarán tranquilos si no les hace la prueba”, explicó el médico Rolando Justiniano, director del centro de salud de Buen Retiro.

Justiniano agregó que él, personalmente, les ha llevado víveres. “Obviamente que carne no mucho, se les da lo que se puede, pero la población les colabora”, aseguró.

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