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“Una polera de campaña cuesta tres dólares. Son 100.000 estudiantes. Por tres, $us 300.000. Ese es el monto que tenés que pagar para ‘empolerar’ a la ‘U’ en una campaña fuerte. Ahora, eso no es una vez solamente. Se hace dos o tres veces. ¿Ha ido a la ‘U’ a ver cómo las reparten? ¡Imagínese! No tengo esa plata, ni el MAS ni los Demócratas me dan plata a mí”. Así explica el problema de desequilibrios en las campañas Sergio Justiniano, de Transparencia Universitaria (TU), candidato a rector por cuarta vez.

A los 69 años, Justiniano asume que le dicen “viejo” y “aburrido” o que lo vinculan con el MIR, de Jaime Paz, pero le tiene sin cuidado. Pese a lo que se diga en la ‘U’, él lo niega porque cree que el centro del problema es el origen de las finanzas de campaña por el Rectorado de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), donde, según él, se mueven cientos de miles de dólares que ponen ‘bajo la mesa’ los partidos.

Presupuestos, frente a frente
Si de transparentar finanzas se trata, cada uno de los candidatos a rector da su versión. El electorado decide si les cree —o no—.
Por ejemplo, Alfredo Jaldín, de Somos U, asegura que su presupuesto de campaña no sobrepasa los $us 30.000 —y de los seis consultados, es el que mayor monto declara—. Considera que en un mes de campaña, con esa cifra (más algunos aportes voluntarios de docentes), se puede capear bien. El monto parece pequeño a la luz de los eventos de las actividades que realiza su equipo de campaña, los servicios que dan al estudiantado gratuitamente, las fiestas, las poleras, el embanderamiento.

Justiniano no le cree. Él dice que su presupuesto no pasará de $us 20.000 y que la diferencia es muy grande y que se nota. Pero tampoco hay un mecanismo que certifique la precisión de su monto para proselitismo. “Yo soy enemigo de los churrasquitos”, opina el ingeniero. Aunque hay quien asegura que, antes, él lo hacía también.

Waldo López, de Primero La Gabriel, declara un presupuesto de $us 15.000 para la campaña, algo que cubren él y Bergman Saucedo, su compañero de fórmula. “Es el capital semilla que hemos puesto”, dice y niega que la Gobernación cruceña o los Demócratas lo estén financiando, pese al apoyo que ha recibido de Kathia Quiroga, presidenta de la Asamblea Departamental de Santa Cruz, o de otros servidores públicos demócratas.

Quien no suelta un ápice sobre el dinero que mueve su campaña es el candidato a la reelección, Saúl Rosas. “No se puede saber”, se limita a decir.

Pelea para no quedar inhabilitado Gustavo Coimbra, ingeniero civil, cuyo compañero de binomio, Pedro Bazán, fue observado. Aun así, no tiene reparo en decir que su presupuesto es de $us 5.000 cabales. Ni un dólar más ni uno menos. Y su campaña apenas se ve. “Con el dolor de mi estómago”, responde Miguel Cadima, cuando se le consulta por sus finanzas