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El 6 de agosto de 2018, Soledad (nombre ficticio), de 26 años, salió de su casa y no retornó más. “Ella sufría de ataques de epilepsia”, señala su madre, a la que llamaremos ‘Sara’, quien comenta que la joven a veces tenía una alteración de su comportamiento y se comportaba de forma agresiva y ‘como una niña’, dice, pero no recuerda el nombre de la ‘enfermedad de la cabeza’ que le diagnosticaron.

Los familiares de Soledad creyeron que se había distraído mirando el desfile patrio y que se había extraviado. Sentaron denuncia por desaparición ante la Policía y durante más de un año, estuvieron viajando a casi todos los departamentos, excepto Beni y Pando, para buscarla.

El 30 de julio de este año, estuvo en Santa Cruz y marchó con la Asociación de Familiares de Víctimas de Trata y Tráfico de Personas (Asafavittp), en el Día Mundial contra ese delito.

Esa soleada tarde cruceña, doña Sara caminó desde la Plaza del Estudiante hasta la plaza 24 de Septiembre, portando una foto de su hija, llorando y pidiendo que la ayuden a encontrarla.

Con los miembros de Asafavittp, encontró comprensión y compartió la sensación de abandono de parte de las autoridades para atender estos casos.

Su aparición en otro país

El 3 de septiembre de este año, María Rita Hurtado, presidenta de Asafavittp fue contactada por una funcionaria estatal chilena que vio en página de Facebook de Asafavittp, la foto de Soledad, reportada como persona desaparecida y videos de su madre y de su hermano que narraban cómo había desaparecido un año y un mes antes.

Hurtado comenta que le informaron de que Soledad estaba en una casa de acogida estatal en el vecino país y ella gestionó un contacto a través de una videollamada entre la joven y su madre.

Doña Sara le contó a EL DEBER que no podía creer que su hija haya aparecido y que se emocionó al verla por videollamada. Además, dijo que se quedó tranquila al saber que está bajo protección de las autoridades chilenas.

EL DEBER obtuvo una confirmación desde Chile de que Soledad está en una casa de acogida para mujeres vulneradas por la trata de personas y migrantes en situación de explotación.

Desde allí, según doña Sara, le comunicaron que en la revisión médica integral a la que fue sometida, le detectaron un problema cardiaco, por el cual se evalúa someterla a una intervención quirúrgica que no tendrá ningún costo para ella ni para su familia, puesto que al estar bajo la protección del estado chileno, se prevé esa cobertura médica.

La información que obtuvo María Rita Hurtado es que Soledad estaba en el norte chileno trabajando en un restaurante. Una cliente que frecuentaba ese lugar, observó que la tenían en malas condiciones y que no tenía descanso, por lo que denunció el caso a las autoridades de ese país como un posible caso de trata y tráfico de personas con fines de explotación laboral.

De esa forma se dio la intervención, Soledad fue rescatada y llevada al centro de acogida que se encuentra en Santiago desde mayo de este año.

Confirman que está en centro

EL DEBER se contactó con una persona que ha seguido de cerca el caso de Soledad, quien confirmó que se encuentra en el centro de acogida.

Al consultarle detalles sobre la llegada de Soledad a Chile y si se trataba de un caso de trata y tráfico de personas con fines de explotación laboral, señaló que no se podía informar sobre las circunstancias en que Soledad llegó al centro porque es un caso que está en investigación.

Sin embargo, EL DEBER logró conocer a través de los familiares de Soledad, que les informaron que la muchacha sufre de estrés postraumático, que es una característica de las víctimas de trata y tráfico de personas. Además, les dijeron que desde que está bajo protección del estado chileno, Soledad no había manifestado ninguna crisis de epilepsia.

Por su parte, Hurtado señaló que debido al estrés postraumático que sufría, la joven no había dado detalles de cómo llegó a Chile ni en qué situación la tenían en el restaurante donde la encontraron y, además, había dado otro nombre a las autoridades, lo que dificultaba su identificación y la búsqueda de sus familiares.

También conoció que la aparición de Soledad había sido comunicada por las autoridades chilenas a la Embajada boliviana en ese país.

Cuestionan a investigadores

Doña Sara cuestiona la desidia de las autoridades para investigar la desaparición de su hija e incluso para movilizarse una vez reportada su aparición. Señaló que reportó al investigador del caso en Potosí la aparición de su hija y que buscaba colaboración de las autoridades para trasladarse a ese país. Sin embargo, la única respuesta que consiguieron, dijo María Rita Hurtado, es que el investigador les señale que había hecho un memorial solicitando un pasaje para que él pueda trasladarse a Chile. Doña Sara también protestó por la falta de atención de las autoridades del Ministerio Público en Potosí.

Hurtado señaló que el martes, en Santa Cruz, durante dos días de jornadas de capacitaciones sobre trata y tráfico de personas en que participaron varias instituciones, habló con dos autoridades de ‘alto rango’ sobre el caso, pero no obtuvo medidas concretas.

Doña Sabina señaló que junto con su hijo se cansaron de tocar puertas de autoridades en Potosí para que los orienten en cómo proceder, por lo que estaban en búsqueda de recursos para trasladarse por su propia cuenta a Chile para reencontrarse con Soledad.

CANCILLERÍA DEBE GESTIONAR LA REPATRIACIÓN
¿Cómo debe proceder el Estado ante un caso como el de la joven a la que, para proteger su identidad, denominamos con el nombre ficticio de ‘Soledad’?

EL DEBER se contactó con la Dirección General de Lucha Contra la Trata y Tráfico de Personas en La Paz, dependiente del viceministerio de Seguridad Ciudadana.

Jhanet Apaza, analista del área de protección, atención y reintegración de víctimas, luego de solicitar los datos del caso en cuestión para hacer las respectivas verificaciones, señaló que cuando se confirma un hecho de trata y tráfico de personas, la norma obliga a guardar el caso en reserva.

Siendo así, en un contexto general, explicó que que el protocolo de intervención señala que, cuando una persona es reportada como desaparecida y luego se confirma que ha sido víctima de tráfico de personas, es decir, que haya pasado la frontera, y se llega a obtener información de su paradero en un país vecino, todas las gestiones para atender el caso se realizan a través de Consulado boliviano y del Ministerio de Relaciones Exteriores (Cancillería).

Si es una persona mayor, existen tres posibilidades, explica Apaza, que la víctima pida la repatriación voluntaria, que pida permanecer en el país donde fue hallada e incluso, solicitar traslado a un tercer país. “Si ella tomara la decisión de retornar al país se hace las gestiones correspondientes a través de la División de Trata y Tráfico de Personas y de la Cancillería del Estado para que sea repatriada y recepcionada en el país para darle protección a través de las instituciones que tienen que ver con esta temática”, dijo. Inclusive, si corresponde, puede ser ingresada a un centro de acogimiento y una vez que se haga la valoración sicosocial se la reinserta a su familia.

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