El gobernador electo de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco , trazó un diagnóstico crítico de la administración departamental, a la que calificó como “prácticamente en bancarrota”, con un déficit que podría escalar hasta los Bs 600 millones. En ese contexto, planteó como prioridad un nuevo pacto fiscal basado en el modelo 50/50 para regiones y gobierno central, insistió en la necesidad de una pausa administrativa, abordó su relación con el gobernador saliente Luis Fernando Camacho, cuestionó la actual distribución de competencias y subrayó la urgencia de un nuevo censo nacional apoyado en tecnología. Insiste en que, una vez terminado el proceso electoral, empieza lo más importante: responder a la confianza de la gente.
¿Qué diagnóstico tiene de la Gobernación y por qué plantea una pausa administrativa?
La Gobernación está prácticamente en bancarrota. Estamos hablando de un déficit que superó los Bs 500 millones y que este año podría llegar a 600 millones. Eso es gravísimo. Y mientras tanto, se siguen tomando decisiones que comprometen aún más las finanzas, como contrataciones de personal por seis meses. Por eso pedimos una pausa administrativa: no se puede seguir tomando decisiones estructurales cuando estamos a días de asumir. Es una medida de responsabilidad para evitar que la situación empeore.
¿Cómo avanza la transición y qué información requieren?
Hemos conformado una comisión de transición liderada por Paola Aguirre, acompañada por equipos técnicos, económicos y legales. También están profesionales como Diego Ardaya y Claudio Coronel. Lo que estamos pidiendo es información clave: estados financieros, deuda flotante, compromisos con el Estado, organigrama completo. Necesitamos saber con exactitud cómo está la institución. No se trata de suposiciones, sino de tener datos claros para tomar decisiones desde el primer día y empezar una reestructuración seria.
¿Tuvo contacto con el gobernador saliente?
No hemos tenido contacto directo, más allá de la carta que enviamos y su felicitación pública. Pero eso no es lo central. Aquí no se trata de relaciones personales, sino institucionales. Lo importante es que la transición sea ordenada y transparente. Nosotros estamos enfocados en conocer la realidad económica, financiera e institucional de la Gobernación y en comenzar a trabajar cuanto antes.
Usted insiste en el modelo 50/50. ¿Por qué es clave para su gestión?
Porque hoy el sistema no funciona. Las gobernaciones no son viables; prácticamente todas tienen déficit. El nivel central se queda con cerca del 87% de la recaudación de los principales impuestos, y nosotros proponemos una distribución 50/50. Eso permitiría generar nuevos recursos, no redistribuir pobreza. Solo con esa decisión política podríamos duplicar el presupuesto administrable de la Gobernación. Es una medida estructural para garantizar sostenibilidad.
¿En qué se priorizarían esos recursos adicionales?
Hay prioridades urgentes. La salud está en una situación muy delicada, con carencias estructurales. Y la infraestructura vial es fundamental: hay regiones desconectadas, carreteras inconclusas o deterioradas. No puede ser que proyectos como la conexión a San Matías sigan paralizados después de tantos años. La inversión tiene que enfocarse en resolver problemas concretos que afectan a la población.
¿Qué cambios prevé en la estructura de la Gobernación y en su personal?
Hoy la Gobernación es un aparato muy grande y costoso, y no hay recursos para sostenerlo. Nosotros creemos en un Estado más pequeño, eficiente y flexible. No vamos a hacer despidos masivos, pero sí una reestructuración orientada a la eficiencia. Queremos equipos más reducidos, pero mejor preparados, con profesionales que realmente aporten. La idea es hacer más con menos, pero mejor.
¿Qué perfil busca en los funcionarios de su gestión?
Buscamos una combinación de juventud y experiencia, con perfiles técnicos más que políticos. Queremos profesionales comprometidos con Santa Cruz, con equilibrio de género, inclusión y capacidad de adaptarse a las herramientas del futuro. La gestión pública tiene que modernizarse y volverse más eficiente.
¿Por qué considera necesario un nuevo censo?
Porque los datos actuales no reflejan la realidad. Santa Cruz ha crecido mucho y estamos más cerca de los cuatro millones de habitantes. Si se planifica sobre datos incorrectos, se asignan mal los recursos. Por eso planteamos un nuevo censo, incluso apoyado en tecnología, que sea más eficiente y menos costoso. Es fundamental para una planificación adecuada del desarrollo.