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Normalmente, el hospital municipal Germán Vaca Díez, del municipio de Roboré, atiende entre 200 y 300 pacientes. Desde hace 15 días la cifra se puso de cabeza. La razón: la avalancha de gente afectada por el fuego y el humo.

En cuestión de dos semanas y luego de un relevamiento de datos, el responsable de la Red Provincial de Salud, Dorian Jiménez, informó de que solo en Roboré se atendió a 2.314 personas, sin contar a los pacientes habituales por consultas prenatales, etc.

Las patologías prevalentes son conjuntivitis, con 1.186 atendidos; las Insuficiencias Respiratorias Agudas (IRA), con 466; deshidratación, 244; cefalea tensional, 123; e hipertensión arterial, con 111. “Estos son los más afectados porque van y atienden los incendios, no los pobladores, porque los incendios están lejos de las comunidades en sí”, acotó.

El secretario departamental de Salud, Óscar Urenda, explicó que Roboré se ha convertido en el centro de operaciones médicas donde llegan pacientes de las diferentes comunidades. “Estamos solicitando medicamentos, ya nosotros contamos con una brigada médica de 12 personas y más tarde llega un equipo de 12 personas más con remedios para apoyar a Taperas, Ipiás, Chochís, El Carmen Rivero Tórrez, Santiago de Chiquitos y Puerto Suárez, además de Roboré.

Urenda recomendó a los afectados que atiendan sus afecciones en los centros de salud, “por personal idóneo y capacitado”.

Reconoció que los casos superan las cifras habituales, inclusive en emergencias.

A los problemas antes mencionados, Urenda agregó otros, “hay quemaduras de primer grado, algunas un poco más complicadas, tenemos pacientes traumatizados porque utilizan herramientas y se golpean, la semana pasada hemos tenido gente con fracturas de rótula, heridas por machete, hay tanta gente trabajando que, por supuesto las contingencias son esperables, y todo está relacionado con los incendios.

Son los bomberos los que más afectados están por la conjuntivitis, las quemaduras, la insolación y la deshidratación; llegan después de larguísimas horas de trabajo en el monte a buscar oxígeno”. Aseguró que no es cierto que haya saturación de ayuda en Roboré y abandono de otras comunidades, sino que Roboré se volvió centro de referencia para otros puntos.

Urenda reconoció que no hay enlace con el Ministerio de Salud en esta circunstancia.

“No está coordinando con nosotros, pero si ellos quieren hacer su trabajo por su cuenta tampoco nos preocupa, creo que todo suma. Si la ciudadanía cruceña y las instituciones que quieran aportar, lo ideal es que se haga a través de la Gobernación de Santa Cruz, que tiene un manejo científico, técnico y coordinado”, enfatizó.

En toda la ChiquitaniaEl Ministerio de Salud tiene sus propias cifras. Con el fin de responder a la emergencia de los incendios producidos en la Chiquitania, desplegó Brigadas Médicas con 63 galenos que hasta la fecha atendieron a 1.971 personas afectadas.

Según un comunicado oficial, la labor llega a los municipios de San Ignacio y San Miguel de Velasco, San José, Roboré, El Carmen Rivero Tórrez, Puerto Suárez y Puerto Quijarro, alcanzando a más de 17 comunidades, en las que se ha tratado, especialmente, patologías como conjuntivitis, deshidratación leve, IRA, cefalea, hipertensión arterial, enfermedades diarreicas agudas, lumbalgia, mialgia, fiebre, intoxicaciones por humo, quemaduras y otras.

Para la atención de la emergencia, el Ministerio de Salud activó inmediatamente el trabajo de su Unidad de Gestión de Riesgos, los Programas Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres, Nacional Centro Coordinador de Emergencias y Salud Familiar Comunitario Intercultural, que se encuentran en el área afectada, también se prevé el ingreso de un nuevo contingente médico para fortalecer las atenciones en salud de la zona afectada.

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