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Javier Méndez Vedia 

Aún es apresurado dedicar un réquiem para despedir al típico macho alfa proveedor, habituado a ‘guiar e iluminar’ a la mujer, que debe portarse con el debido recato y sumisión. Es apresurado porque cualquier cifra muestra que “el modelo dominante y violento está matando a las mujeres”, como afirma María Ángela Sotelo, responsable de Gestión del Conocimiento de la Coordinadora de la Mujer.

No es cualquier cifra: Santa Cruz es el escenario donde más frecuentemente se ve el rostro violento del machismo. En lo que va de 2020, ocho de los 26 feminicidios que sacudieron Bolivia se cometieron bajo el cielo más puro de América.

Dinero, cuerpo, ideas

Las palabras de María Ángela Sotelo surgen a raíz de una encuesta realizada a 452 mujeres en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y El Alto; todas entre los 18 y los 65 años de edad. Resulta llamativo que el 40% describe su relación de pareja como de ‘mucha tensión’.

La terapeuta Ana Carola Rojo identifica tres factores que han ‘puesto a temblar’ el rol del varón: la independencia económica de la mujer, la independencia de ideas y la autonomía sobre su cuerpo respecto a la sexualidad.

Estas tres situaciones han cambiado los roles y funciones tradicionales. “Antes, el hombre era el que proveía, conquistaba a la mujer para la sexualidad y lideraba en ideas a la familia. La reubicación de los roles está en transición. Estamos en una fase de crisis que requiere que, con el tiempo, se vuelva a la simetría de los roles”, dice Ana Carola Rojo.

117 sombras de sumisión

La directora de la Casa de La Mujer, Miriam Suárez, aclara que la violencia machista, patriarcal o en razón de género es resultado de relaciones de poder y dominio. “Esto produce seres privilegiados, con capacidad de mando y autoridad. Crea una jerarquía y por lo tanto, situaciones de subordinación o sumisión. Cuando la persona subordinada o sometida busca liberarse, la reacción es el castigo, la sanción, la violencia: “No puedes liberarte porque tu destino, tu fatalidad, lo que te toca vivir es la obediencia ciega”. La violencia -117 feminicidios en 2019-, al ser reconocida como un producto de estas relaciones de sumisión, tiene un carácter político”, dice.

Los hombrecitos no lavan

Las seis preguntas de la encuesta muestran que hay aspectos en la relación de pareja de los que no se habla. Considera que se discute poco acerca de la autonomía del cuerpo y de la sexualidad, incluso entre las mujeres. Por ejemplo, hay casos en los que ellas expresan que tienen más hijos de los que quisieran porque su pareja se los impuso ‘para que sepan que tienes marido, para que nadie te mire’”. Estos aspectos tienen que ver con las libertades y derechos de cada uno, según María Ángela Sotelo.

Otro aspecto en tensión es el hecho de que las mujeres trabajen, estudien y participen políticamente. “La salida de las mujeres del ámbito privado al público genera desconfianza y control de parte de los hombres. Eso tensiona las relaciones”, dice.

EL DEBER ARRANCA CON UN PROGRAMA DE GÉNERO

El Grupo Multimedia El Deber tendrá un programa de género, dependiente del departamento de Responsabilidad Social Empresarial y Relaciones Institucionales. Consiste en promover el bienestar de la mujer y su empoderamiento a través de iniciativas para desarrollar su liderazgo.

La primera actividad se realizará mañana en el salón Pedro y Rosa, con una conferencia sobre coaching motivacional y bienestar en la vida personal y profesional. Será dictada por Eldy Melgar a las trabajadoras de EL DEBER.

También se realizará un foro político, en coordinación con el Observatorio Universitario de Igualdad de Género, en el que los candidatos al Senado por Santa Cruz expondrán sus propuestas de género, explica Ingrid Rivero, encargada de Responsabilidad Social Empresarial de EL DEBER.

En junio, con la participación de la agencia de noticias EFE, se realizará el foro Género y Periodismo, tanto en La Paz como en Santa Cruz. Consistirá en talleres cerrados para periodistas y un foro abierto al público.



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