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Haciendo una especie de catarsis, el presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Turismo y Servicios de Santa Cruz (Cainco), Fernando Hurtado, pidió al presidente Luis Arce Catacora, acercarse y conocer al sector empresarial cruceño.

“Bienvenidos señor presidente y señor vicepresidente, ojalá este sea el espacio donde puedan conocer nuestras siembras y nuestras cosechas, nuestros logros y nuestras dificultades y especialmente, lo que aportamos al país (…) Señor presidente, es urgente trabajar en una fórmula virtuosa para nuestro país. Esperamos que su presencia en esta feria sea un primer paso para avanzar en la construcción de una economía más sólida y más resistente”, comentó.

Me preguntaron ¿por qué parece que el Gobierno no nos quiere? Quizás porque no nos conoce, respondí”. Cuando Hurtado terminó de decir estas palabras fue ampliamente aplaudido.

Este pedido de trabajo conjunto entre el Estado y el empresariado privado se dio en el acto de apertura de la Expocruz 2021, evento que reúne a 1.800 expositores de 10 países. Desde hace meses el sector intentó establecer una reunión con el gobierno de Arce, pero los intentos fueron infructuosos.

De hecho, recientemente, la administración estatal realizó una cumbre para la reconstrucción económica, pero sin la presencia del sector empresarial y arropado por organizaciones afines.

En su intervención Hurtado llamó al presidente a coordinar acciones para la reactivación del país que de a poco se recupera de la crisis generada por la paralización de actividades económicas por causa del coronavirus.

“En la pandemia todos perdimos cercanía, perdimos nuestra actividad, perdimos empleos y las pérdidas nos hicieron sentir vulnerables y la vulnerabilidad nos hizo más humildes, con esta humildad hoy estamos decididos a girar la rueda y mirar al futuro”, dijo el empresario.

El presidente de la Expocruz recordó que la pandemia no solo significó la pérdida de vidas, sino también la pérdida de fuentes de empleos por el cierre de varios negocios.

En ese sentido pidió al mandatario no ver al sector empresarial como el enemigo, sino cómo un aliado para reactivar la economía. Es más, dijo que el país no debe enfrascarse en una lucha entre ricos o pobres, que no tiene sentido.

El empresario no es enemigo del Estado, no es el culpable de los males presentes y futuros, tendrá sus convicciones, y defender su espacio no hace al empresario contrario al Gobierno. Mirando al futuro cercano es inevitable preguntarse si en nuestra economía debe haber más Estado o más mercado, pero la pregunta debería ser cuanto de ambos genera un equilibrio”, señaló.

Apuntó que es necesario que el Gobierno se abra a un modelo versátil entre la inversión pública y privada. Y sobre todo que coordine acciones con los empresarios porque no tienen sentido plantear un plan de reactivación sin este sector.

No estamos con quienes promueven una lucha de clases, entre pobres y ricos, porque es una narrativa que nos separa en lugar de unirnos. Estamos comprometidos con la superación de la pobreza, porque la pobreza duele, genera dependencia, y la única forma de combatirla es generando empleos de buena calidad”, agregó.

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