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La falta de señalización en las fosas de extracción de áridos en el río Piraí, es un viejo problema que sigue cobrando vidas. El trabajo que realizan los dragueros o ripieros en la jurisdicción que abarca El Torno, La Guardia, Porongo, Santa Cruz de la Sierra y Warnes, enfrenta algunos problemas que pasan por la falta del cumplimiento de las normas, no solo desvían el curso de las aguas del río, sino que ponen en peligro la vida de bañistas, que terminan cayendo a las pozas de extracción no señalizadas, según advierten las autoridades de estos municipios.

Sin embargo, las autoridades también atribuyen un grado de responsabilidad en los mismos bañistas, porque muchas veces hacen caso omiso a las señaléticas y todo termina en tragedia.

Alcaldes y funcionarios de los municipios de Santa Cruz de la Sierra, La Guardia y El Torno, confirmaron que existen irregularidades, coincidiendo en al menos cuatro problemáticas que enumeran con la falta de señalización en las dragas y pozas de excavación, las fosas que están abandonadas y no fueron rellenadas, avasallamientos o sobreposición de áreas, y la extracción de los áridos fuera del tercio central del río Piraí, lugar de donde los dragueros deberían levantar sus dragas y hacer sus fosas para extraer los áridos.

En un recorrido que hizo EL DEBER en la jurisdicción de Santa Cruz de la Sierra, algunas dragas estaban rodeadas de tubos y varillas, sin ninguna otra señalización de alerta para evitar que las personas se acerquen, lo que también es considerado como una escasa señalización y advertencia.

En otro sector, solo se lograba ver algunos banderines blancos y el movimiento de las maquinarias y el ruido de las dragas en plena extracción de los áridos.

Víctimas

La irregularidad del funcionamiento de algunas asociaciones o cooperativas de dragueros, enlutó a familias con una tragedia, porque niños y adultos terminaron ahogándose en las pozas abandonadas sin rellenar; aunque también consideran que la gente no toma en cuenta las advertencias.

En la última década, hay registros de que al menos 10 personas fallecieron ahogadas en el río Piraí, según señaló el director de Gestión de Riesgo y Emergencia Municipal de la capital cruceña, Roxney Borda.

La cifra se eleva cuando se toma en cuenta otras pozas. En total son aproximadamente más de 30 personas las que se ahogaron tanto en el río Piraí en diferentes municipios, como en las pozas y lagunas.

“A mi criterio, la responsabilidad no solo va para los dragueros, sino también para las personas que van a estos lugares y descuidan a los niños mientras consumen bebidas alcohólicas o están preparando sus churrascos y recién reaccionan cuando ven a uno de ellos ahogándose, y por salvarlos, también terminan falleciendo porque no saben nadar”, cuestionó Borda, quien ha acudido y enviado a los rescatistas del DEM a diferentes emergencias de rescate de estos casos.

Agregó que los ripieros tienen sus cooperativas y asociaciones, y se les exige que coloquen los banderines y letreros de alerta, aunque también asegura que hay dragueros que no lo cumplen.

“Siempre se recomienda a la gente que no acuda a estos lugares que son peligrosos, porque como padres o adultos debemos saber que existen esas fosas y hay que estar pendientes de todo. Estos incidentes no solo pasan en el río, también en las pozas, lagunas y hasta en las piscinas”, alertó.

Tragedia

Una de las últimas tragedias registradas en el cauce del río Piraí sucedió a principios de octubre, donde dos adolescentes de 13 y 14 años murieron ahogados al ingresar al río y cayeron a una fosa, que los familiares denunciaron que no tenía ninguna señalización.

La madre de los dos niños contó que fueron al río a pasar un día familiar, donde sus hijos ingresaron al agua y que no parecía una zona profunda, pero infortunadamente cayeron a la poza que dejaron los dragueros.

El joven de 13 años vio que su hermano mayor estaba ahogándose y por salvarlo, se lanzó al agua, pero ambos desaparecieron, y su familia no pudo hacer nada para recuperarlos con vida.

Los familiares, al sufrir dos pérdidas, exigieron a las autoridades del municipio de El Torno controlar a los dragueros para que no hagan excavaciones irregulares.

Por su parte, el alcalde de este municipio, Hediberto Cuéllar, indicó que la semana pasada realizó una inspección en los puertos de los dragueros, encontrando así irregularidades donde las pozas no están señalizadas. “Estamos trabajando para regular al sector, pero ya hemos encontrado zona de dragueros que no tienen letreros, banderines ni precinto que indique ‘peligro’, para que las personas no se acerquen”, manifestó.

“Yo he ido personalmente a inspeccionar y tengo pruebas que no existen señales. Hemos notificado a una empresa y se ha paralizado su trabajo, pero los invitamos para que conozcan las normas y soliciten su licencia y cumplan las reglas”, aseguró el Cuéllar.

Diagnóstico en La Guardia

El responsable de Gestión Ambiental y Cuenca del municipio de La Guardia, José Ángel Mendoza Balcázar, indicó que hay 10 cooperativas y asociaciones de dragueros, siete de ellas operan incumpliendo alguna normativa.

En todos estos grupos, hay 158 socios afiliados de los cuales actualmente 115 están activos, quienes operan con 82 dragas.

Dos cooperativas y una asociación de dragueros, trabajan en zonas fuera del tercio central, es decir, invadiendo las playas de arena y no así realizando las excavaciones dentro del área donde deberían hacerlo, poniendo en riesgo no solo que se desvíe el cauce del río, sino también que el agua se dirija a otros municipios y haya peligro de inundaciones en algunas comunidades.

Además, las otras pozas de dragueros tampoco tienen señalizaciones, hay fosas abandonadas y sin relleno, hay otras excavaciones profundas sobrepasando sus reglamentos y problemas de avasallamientos, donde un draguero invade el área de otro socio.

“Nosotros queremos garantizar la vida, cuidar nuestros acuíferos, porque el agua que ocupa Santa Cruz viene de la cuenca del río Piraí. Por responsabilidad y cuidado del medio ambiente estamos comprometidos en fijarnos cómo están explotando los áridos y por eso estamos trabajando para regularlos”, aseguró Mendoza.

Agregó que en el momento que han realizado algunas inspecciones en las zonas de las dragas y campamentos, han visto que algunos están señalizados, pero por los fuertes vientos, los banderines terminan perdiéndose, quedando solo algunos letreros de advertencia del peligro de la zona. “Así como hay asociaciones que cumplen, también hay los que no cumplen. Y los que han sido observados estamos realizando un trabajo, ya se han hecho seis mesas de trabajo con el sector para normarlos”, adelantó.

Prevén que hasta fin de mes concluyan el plan de manejo de áridos que los dragueros y las autoridades de La Guardia están elaborando.

Por otra parte, mencionó que en esta jurisdicción, a la banda del río las autoridades de Porongo deben aplicar las normativas y hacer cumplir las exigencias, también para conservar la servidumbre ecológica, como la vida de las personas. “Los dragueros nos han comentado que las personas que han terminado ahogadas en sus pozas, son aquellos que llegan en estado de ebriedad”, dijo.

Postura

El presidente de Asociación de ripieros Urutaú en el Puerto Busch, Walter Osinaga Espinosa, aseguró que cuentan con todas las normas legales, mostrando así sus licencias de funcionamientos que fueron emitidas por el Gobierno Municipal. Ellos operan dentro de la jurisdicción de Santa Cruz de la Sierra. “Nosotros cumplimos con las señaléticas y cuando trabajamos una noche siempre hay una persona que se queda, hacemos control las 24 horas”, sostuvo.

En el ingreso del campamento donde tiene maquinarias pesadas con las que trabajan, hay un letrero que alerta sobre los peligros de ingresar al río. “Pozas de profundidad de 4 metros, forma cónica, suelo inestable, presencia de palos, agua fría en el fondo y riesgo de ahogamiento”, son las características que detallan de la zona del río, a fin de que las personas que ingresen al lugar, sepan que no es una zona ni familiar ni segura para bañistas, menos para niños. “Se les advierte sobre el peligro, pero también algunas personas ebrias llegan en el momento menos pensado y son los que terminan ahogados. Afortunadamente en los 27 años de operación, nosotros no hemos sufrido por la pérdida de alguien”, mencionó.

Detalló que ellos tienen pozas de cuatro metros de profundidad y entre ocho a 19 metros de ancho, por lo que siempre cuentan con personal de monitoreo.

Equipo

El alcalde de la ciudad, Jhonny Fernández, indicó que tienen conocimiento de las irregularidades en las que operan los dragueros, por lo que harán un diagnóstico para regularlos, ya que hay algunos que no tienen los permisos para trabajar, otros no tienen sus dragas en el tercio central y mucho menos señaléticas.

El director del Servicio de Encauzamiento de Aguas y Regularización del Río Piraí (Searpi), Ricardo Arana, indicó que el control de los dragueros es netamente responsabilidad de los municipios. Aunque, si han realizado un diagnóstico donde observaron las fallas que cometen los dragueros.

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