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Las campañas por el Rectorado de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) se calientan a punta de acusaciones anónimas, con spots que plagan el Facebook y WhatsApp. Guerra sucia que le dicen los expertos en estrategia electoral. Todos son mensajes cargados de ataques que acusan de corrupción por partes iguales a los exrectores Saúl Rosas, de Unidos, y Alfredo Jaldín, de Somos U. Y aunque hay sospechas de que, secretamente, son los equipos de ambos los que las alimentan, ellos niegan tener parte.

“Es síntoma de que crecemos terroríficamente. Eso les da miedo, que crezcamos, por eso él fragua acusaciones. El responsable es el que cambia el estatuto con mañas para ir a la reelección. No soy yo, es Saúl Rosas”, responde Jaldín, rodeado de un grupo de estudiantes que simpatizan con Vicente Cuéllar, el docente que la administración de Rosas expulsó. Jaldín ahora se regodea en la Facultad de Ciencias Económicas, dice tener el apoyo de Cuéllar y niega estar detrás de unos audiovisuales que insinúan que los hijos de Rosas tienen parte en las obras de la ‘U’. Nada investigado aún.

“Yo he sido el primero en salir, a través de un spot oficial de mi campaña, a pedir que se pare la guerra sucia. Se daña la imagen de la institución, se daña a la familia y las campañas son pasajeras, pero uno después queda”, responde Rosas, que ni siquiera quiere entrar en consideraciones sobre la autoría del ataque.

De ida y vuelta
Son seis los candidatos a rector de la universidad pública cruceña, que maneja por año Bs 1.000 millones. Están también Waldo López, de Primero La Gabriel; Miguel Cadima, de Cambio Real; Gustavo Coimbra, de FURA; y Sergio Justiniano, de Transparencia Universitaria (TU), pero los spots son solo sobre Jaldín y sobre Rosas. Y viajan de teléfono en teléfono, como veneno de descarga automática que se ve y se comparte.

Contra Jaldín, la campaña negativa lo exhibe estelarizando notas viejas de telediario, donde se dice que él echó manos de vehículos oficiales de la ‘U’ cuando fue rector o que se vinculó con estudiantes más allá de lo académico. Y hay spots más feroces todavía, anónimos, siempre anónimos, pero cada vez más personales.

López censuró esa forma de campaña y la identificó como “un síntoma de la descomposición de los grupos” de los dos exrectores. Él dice que no hará campaña Para el analista Gustavo Pedraza, falta ‘sesos’ al debate de cara al 8 de julio y se vulgarizó a la universidad