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Manuel es uno más de los agricultores perjudicados con las heladas en nuestros valles cruceños. Tiene 27años, la piel tostada por el sol y las manos propias de alguien que se gana el sustento trabajando la tierra. Si la vida de campo es muy sacrificada, más todavía lo es para él, rodeado por una dramática cadena de circunstancias que ha movilizado el corazón de sus vecinos y de la gente que ya conoce su historia gracias a las redes sociales.

Padece de epilepsia -que no puede tratar adecuadamente por falta de recursos-, pero también debe asistir a una madre víctima de dos embolias y dos hermanos con capacidades diferentes (uno no habla ni oye, y el otro tampoco puede escuchar).

Manuel Vargas habita en una de las comunidades que integran el municipio de Pampa Grande. Su pequeño chaco, con el que batalla para garantizar el sustento de su familia, está destinado al cultivo de papa, hortalizas y verduras. Es el modo de subsistencia de las comunidades que conforman Tembladeras, a 23 kilómetros del área urbana del municipio.

Vive con su madre y con dos hermanos, a quienes debe cuidar. La señora Reina, su madre, ha sufrido dos embolias y no puede caminar. Su padre falleció años atrás por cáncer. 

De los dos hermanos, solo uno cuenta con carné que así lo acredite y le permita recibir ciertos beneficios sociales. Tiene otras seis hermanas que ya están casadas y viven con sus respectivas familias, en otras comunidades o municipios. 

De por sí, el cuadro se presenta dramático. Más aún cuando Manuel afirma que padece de epilepsia. "Sufro tres o cuatro ataques por día", revela. "Me golpeo la cabeza y también tengo 'falseado' el brazo izquierdo. Ya no puedo hacer mucha fuerza con él", relata en un video compartido por las redes sociales.

Al día requiere unos Bs 45 para conseguir las medicinas que necesitan su madre y él. Es un monto muy elevado para un pequeño productor de los valles. La situación se complica aún más cuando las últimas heladas perjudicaron la cosecha de papas que, esperaba, le permitieran un ligero respiro económico. 

En el último envío de papas al mercado Abasto recibió Bs 5 por arroba, solo una cuarta parte de lo que hubiese recibido en una situación normal. La compleja situación que envuelve a su familia se agudiza anta la falta de recursos, fruto de una mala cosecha.

Henry Cabrera conoció su historia y se propuso hacer algo. Es un productor y promotor de comercio justo. Su familia cuenta con una propiedad de cultivo en la zona y acude con frecuencia a Pampa Grande. Junto con los pequeños cultivadores ha creado una cadena de distribución que permita a los comunarios recibir un precio acorde con el trabajo desarrollado.

"Es una historia bastante dura que hasta ahora me cuesta imaginar pasar por una situación como la que vive Manuel todos los días", publicó Henry en sus redes sociales. Ha sido su forma de convocar a la población para ayudar a esta familia.

Junto a los responsables de la comunidad, Marcial y Lorenza, Cabrera ha revelado en un video la historia de Manuel. "Todo el que quiera ayudar, con medicamentos, con alimentos o con ropa, puede hacerlo. Con mi familia nos hemos comprometido y todo lo recibido será entregado directamente a Manuel y su familia", explica en su perfil de Facebook.

Hace dos años Manuel no acude a una consulta médica. 'Salir' a Vallegrande, donde puede tener una atención médica más específica para su enfermedad, supone un trayecto de dos horas y media de ida, por lo que sigue cargando las recetas de su última consulta para buscar la medicación que requiere.

Pero sobre todo, su alejamiento de las consultas se debe a la falta de recursos que padece. Su esfuerzo se centra en conseguir comida para su madre y sus hermanos. No siempre lo logra. Y si padece las inclemencias del clima en su escasa cosecha, se vuelve casi imposible pensar en acudir al médico y atender su epilepsia. 

Los comunarios han sido los primeros en unir esfuerzos para ayudar a la familia de Manuel Vargas. Este domingo se reunirán en La Ramada (una de las comunidades que compone Tembladeras) para organizar una kermesse. Es un gesto que alivia, de seguro, las necesidades, pero que no logra resolver las carencias que padecen.

Cabrera se hace eco de esta historia y abre las vías para que la solidaridad que tanto caracteriza al pueblo cruceño arrope a Manuel. Las primeras ayudas ya se han reflejado en el perfil de Facebook de Henry, que desea mantener la transparencia en esta campaña. 

Todavía resta más ayuda para la atención médica, para agilizar el trámite de carné de discapacitado para su hermanos o para dotar de alimentos suficientes para aguantar el invierno mientras una nueva cosecha permita a Manuel generar sus recursos, pocos, pero propios.

Para colaborar con Manuel puede contactarse con Henry Cabrera (71004891) o realizar su aporte en la cuenta N°10000021950139 del Banco Unión, también a nombre de Henry Cabrera.



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