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Según los registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS/OPS) hasta el 8 de febrero de este año, el Ministerio de Salud de Bolivia ha reportado 1.946 casos positivos de coronavirus en gestantes, 31 de ellos terminaron en deceso, lo que constituye el 1,59% de letalidad nacional, entre 21 países de la región de las Américas.

De acuerdo a esta estadística, Bolivia ocupa el octavo puesto en esta categoría. Uruguay, Paraguay, Perú y Cuba tienen la casuística más baja.

El exministro de Salud Aníbal Cruz tiene una explicación a este indicador. Dice que existen cuatro pilares en el manejo de la pandemia: pruebas diagnósticas suficientes, comportamiento social adecuado, personal y equipamiento, y un sistema de salud con capacidad.

Según la ex autoridad, al comienzo no se contó con las pruebas ni con los laboratorios en la cantidad demandada, al extremo de que las primeras muestran eran enviadas a Atlanta (EEUU). Del mismo modo, explicó que el sistema de salud no estaba preparado para una situación de la talla del coronavirus, que los hospitales no contaban con lo necesario, y que, además, al ser “de terror la información”, se bloqueaba el ingreso de los pacientes a los establecimientos de salud (comportamiento social).

Mencionó también el disparo dramático de los casos en Beni, “cuando los muertos estaban en las calles”. Aludió a Cochabamba, con sistema sanitario deficiente en cuanto a infraestructura, personal y equipamiento. “La tasa de letalidad más alta del país es de Cochabamba”, recordó.

Citó como modelo a seguir a países como Uruguay, con un sistema único de salud, una ciudadanía muy disciplinada y la disponibilidad de pruebas.

Para Carlos Hurtado, de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), la incidencia en embarazadas actualmente es baja. “Hemos tenido alrededor de cinco o seis fallecidas. Claro que las consideramos un grupo de riesgo, y según algunos estudios, como de la revista científica Lancet, ellas deberían recibir la vacuna, pensando en la relación riesgo/beneficio.

“Si la gestante es obesa, por ejemplo, es lo mejor vacunarla, porque lo que se busca es salvar vidas, entonces priorizamos que no se agraven esos casos”, aseveró.

En la Maternidad Percy Boland no se apuntaron muertes por Covid-19, según su director, Mario Arano, porque todos los casos más complicados son derivados al Hospital Japonés.

La Maternidad solo cuenta con cinco camas para pacientes con coronavirus, pero para las que entran asintomáticas o leves, no para ser ingresadas en una Unidad de Cuidados Intensivos (UTI).

De acuerdo a Richy Anderson Hurtado, responsable del domo UTI Covid-19 del hospital Japonés, solo el año pasado registraron un deceso por el virus, pero debido a que la gestante presentaba patología de base.

En la Caja Nacional de Salud (CNS), según el encargado del domo UTI Covid-19, Mauricio Martínez, solo se atendió a tres embarazadas con la enfermedad, pero al inicio de la pandemia, y aseguró que ninguna falleció.

Los primeros relatos en el comienzo de la pandemia tenían tasas más altas de complicaciones durante el embarazo. El infectólogo Carlos Paz dice que los primeros relatos científicos en el comienzo de la pandemia mostraban tasas más altas de complicaciones durante el embarazo. Fiebre fue el síntoma principal, seguido de tos, falta de aire y síntomas gastrointestinales. El 25% eran asintomáticas, 40% derivó en neumonía, y el 3,4% acabó en una UTI.

Para Paz, entre las medidas necesarias para evitar que las experiencias de la anterior ola se repitan, es importante reexaminar los grupos de riesgo de Covid-19, de tal modo que se incluya a las embarazadas. “Los gobiernos deben desarrollar acciones que protejan a este grupo de la población, como garantizar la atención prenatal y evaluar el impacto de la pandemia, más allá del número de muertes relacionadas con Covid-19”, dijo.

El infectólogo considera de vital importancia entender cómo se distribuye la letalidad en la población, “cuáles grupos son más vulnerables”, agregó.

Niños “no oficiales”

A pesar de que el departamento cruceño es el que ha registrado la mayor cantidad de casos del país de síndrome inflamatorio multisistémico, Bolivia no figuraba en esta categoría en las estadísticas de la OMS/OPS hasta el 8 de febrero de 2021. Recién reportó un solo paciente.

El primer lugar lo ocupa Estados Unidos, con 1.811 casos, seguido de Brasil, con 646.

En el hospital Mario Ortiz, de acuerdo a la cardióloga pediátrica Verónica Rodríguez, por el síndrome inflamatorio multisistémico con complicaciones cardiacas ya registró más de 10 casos en la primera ola y nueve en el segundo golpe de la pandemia, con dos decesos en este periodo más reciente.

Según Rodríguez, el primer caso del síndrome inflamatorio en niños -también puede darse en adultos, pero es raro- fue el 16 de junio del año pasado.

Aseguró que fue el primer caso en Bolivia, porque, si bien no hay reportes oficiales, entre los médicos fue un tema abordado y nadie más, aparte del hospital de Mario Ortiz, tenía casos de ese tipo.

La cardióloga explica que este síndrome se manifiesta como a los 40 días o dos meses posteriores al pico alto de casos de la ciudad, “es cuando pasa el pico mayor de los adultos, recién los niños empiezan a mostrar cuadros graves”, explicó.

Rodríguez dice que en la primera ola todos se recuperaron, pero en el segundo embate del virus, lamentablemente fallecieron dos menores, una mujercita de dos años y un varón de seis.

Aunque en el mundo se reportan los casos en mayores de cinco años, en el caso del hospital de niños de Santa Cruz, han tenido casos de niños de un año de edad.

Rodríguez ha notado un cambio en la sintomatología. “En la primera ola los pacientes respondieron bien, esta vez no”, afirmó.

Según ella, ante los niños empezaban con dolor abdominal, vómitos y fiebre. Después de dos o tres días hacían compromiso multiorgánico, entraban en shock. “Nos dábamos cuenta porque el niño no quería levantarse, ni comer, no respiraba bien, estaba decaído. Entonces hacíamos los estudios, que mostraban falla hepática, a veces el compromiso más severo de falla cardiaca, y aplicábamos medicación más invasiva, los teníamos por varios días en UTI, intubados”, recuerda.

Sin embargo, en esta segunda ola, a pesar de la experiencia de la primera, cuando se suponía que los médicos ya estaban entrenados en reconocer a tiempo la enfermedad e iniciar el tratamiento rápido, todo fue distinto.

“Pensamos que es una nueva cepa porque en Bolivia no sabemos si tenemos nueva cepa. Ahora estos niños vienen con fiebre muy alta, de 40 grados, pasan casi una semana febril. Por ejemplo, los dos fallecidos de este año tuvieron falla cardiaca fulminante”, describe.

La ventaja es que el Mario Ortiz ya tiene laboratorio para detectar marcadores inflamatorios, un servicio que permite hacer diagnósticos y tratamientos a tiempo.

Cifras

1.946
GESTANTES CON COVID-19
Es el número reportado por Bolivia a la Organización Mundial de la Salud, en lo que va de la pandemia

31
Decesos
Del total de casos positivos entre embarazadas, más de tres decenas terminaron en fallecimiento

0,18%
Letalidad en Perú
De más de 40.0000 casos de gestantes con Covid-19 en el país vecino, murieron 76.

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