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La lluvia caída sobre el cerro Sararenda, en la jurisdicción de Camiri, es un signo de esperanza para más de 60 personas, entre bomberos voluntarios y personal de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT), que desde el domingo pasado luchan contra el fuego descontrolado, convirtiéndose en uno de los incendios forestales más difíciles de aplacar en Bolivia.

Fernando Valdivia, comandante del Destacamento de la Unidad Urbana de Bomberos y Rescate de Camiri, afirmó a EL DEBER que en las próximas horas ingresarán a la zona para monitorear y ver en qué condiciones se encuentra la zona norte, sur y oeste del Sararenda, que hasta ayer (antes de la lluvia) eran las más afectadas.

“A las 6 de la tarde de ayer en Camiri cayó una lluvia ligera, pero que logró apagar un 40% del fuego. En horas de la madrugada volvió a llover, por más tiempo. Seguro que eso ayudará mucho”, afirmó Valdivia.

El jefe de los bomberos señaló que, por lo difícil que es ingresar a la zona, esperarán que mejore el camino para hacer una nueva inspección y determinar cuánto ayudó el aguacero.

Por su parte, la ABT reportó, que en Santa Cruz, existen 122 focos de calor, siendo el departamento cruceño el más afectado del país. Le siguen Beni y La Paz, ambos con 49 focos, mientras que Tarija tiene 3 y Chuquisaca, un foco de calor activo.