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Cumplió sus 96 primaveras el 3 de junio, mientras se encontraba físicamente aislada por dar positivo al Covid-19; sin embargo, desde varios sitios, especialmente Bolivia, donde es muy querida, la bombardearon con mensajes de buenas vibras.

María del Claustro Bonet, más conocida como la Madre Claustro, religiosa de la congregación Jesús María y directora por muchos años del colegio Cardenal Cushing, es una figura emblemática para varias generaciones egresadas de ese centro educativo, tal como en su momento lo fue sor Ancilla Beretta (+), del Uboldi.

Hoy radica en Barcelona, en una de las comunidades de Jesús María. Le tocó estar confinada por dos meses desde el 27 de abril hasta el 28 de junio, cuando por fin dio negativo tras numerosas pruebas, "perdí la cuenta", dice.

Ni bien dio negativo, sus primeras visitas fueron uno de sus sobrinos y su esposa.

"Los dos meses estuve sin síntomas, me gustaría saber qué clase de enfermedad es esta, sin síntomas y que da positivo. Mucha gente ha rogado por mí y estoy muy agradecida. Con mucho gusto lo que pueda servir para animar un poco a la gente", dijo, sobre la posibilidad de contar su historia con final feliz.

La madre Claustro empezó con unas señales tipo resfrío, que son habituales en ella porque tiene alergia, y con cansancio, que atribuyó al supuesto resfrío, sin embargo, tras la prueba, dio positivo al coronavirus.

"Mi madre superiora estaba sumamente preocupada, yo creo que todo mundo, por mi edad. Creo que también por mi edad tardé en dar negativo", opinó.

Durante el confinamiento, todos los días era visitada por unas chicas que estaban pendientes de ella, mientras que un médico la evaluaba los miércoles y también la medicaba, con inyecciones en la barriga (los anticoagulantes).

La religiosa no tiene enfermedades de base, solo alergia a cambios de clima, "nada de diabetes ni corazón ni hipertensión, ni chagas, pero siempre tengo problemas en la faringe, desde niña", explicó.

Actualmente, las integrantes de la comunidad tuvieron que volver a aislarse debido a un nuevo brote. La madre Claustro se mantiene sana y súper conectada con sus 'pupilos' de Bolivia, algunos distribuidos en varios puntos del mundo. 

Foto: La madre Claustro luce como hace 25 años, cuando aún dirigía el Cardenal Cushing, solo que ahora tiene que movilizarse con ayuda de un burrito