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Pasaron 18 días desde que ingresó al Hospital Obrero hasta que logró el alta médica. A su llegada desde Montero, el cuadro clínico por posible Covid-19 era preocupante. Su hijo, médico, también se encontraba en el Hospital, internado por la misma dolencia. Ambos cuentan su historia en los micrófonos de EL DEBER Radio, junto a Linda González, en el programa Aquí estoy.

Pedro López, de 66 años y maestro de profesión, presentaba todos los síntomas de un Covid severo. La baja oxigenación y la dificultad respiratoria obligaron a trasladarlo al Hospital Obrero en Santa Cruz. Allá trabaja su hijo Christian, pero, en ese momento, todavía permanecía convaleciente por la enfermedad.

Christian, cirujano, tenía ante sí una difícil decisión. Como médico y como familiar, debía, quería ayudar a su padre. Pero es también era consciente de la realidad que se vive dentro de los hospitales.

“No podía dejar de involucrar la parte sentimental con la parte profesional, se hacía bastante duro”, confiesa el médico en EL DEBER Radio. “Con la tomografía en mano uno se da cuenta del daño que el virus causó en mi padre”. Confirma que “era un cuadro de un Covid grave”.

A su turno, Pedro comenta que “mi hijo, con sus colegas médicos, me estaban esperando para empezar todo el tratamiento. Al llegar, no tenía mucha saturación, pero tras los exámenes de inmediato me internaron”. Fue una decisión inmediata, “una situación desesperante”, relata el padre.

En un principio, padre e hijo se encontraban en la misma planta, con habitaciones frente a frente. De esta forma, Christian podía seguir de cerca el estado de su padre.

Pero el Covid no es una enfermedad fácil, bien lo sabe el médico que ha compartido conversaciones con numerosos pacientes. Y lo viviría en carne propia con la evolución de su padre.

Con una oxigenación en torno a 60, todo apuntaba a que el señor López, perteneciente al grupo de riesgo, debería ser intubado. Pero Christian, más hijo que médico, pidió a su padre que luche, que resiste y no decaiga. Era el momento para sobreponerse.

Como médico, Christian es consciente que el 50% de quienes ingresan a terapia no logran revertir la situación. “En terapia – explica- los gérmenes intrahospitalarios son demasiado agresivos ya que han desarrollado multiresistencia”. Aclara que no se trata de un tema de falta de higiene, sino que “los gérmenes se gestan en terapia y pueden provocar una neumonía a un paciente de Covid”.

El pedido de hijo a padre fue claro: resistir, aferrarse a la vida y sobreponerse a los momentos de mayor dificultad. Christian optó por mantenerlo en sala mientras la saturación lo permitiera. Esta decisión podría no ser reversible, puesto que, en cuestión de minutos, la cama de terapia fue ocupada por otro paciente.

La motivación permanente que suponía tener cerca a su hijo, y el apoyo constante de los médicos y enfermeras que ayudaron durante los 18 días, permitieron revertir el cuadro y recuperarse físicamente. “Me sobrepuse”, confiesa Pedro, “esta segunda oportunidad me ayuda a valorar la familia y la vida”.

Su hijo confirma esas ganas de vivir que expresó en todo momento su padre. “Su actitud nunca fue la de dejarse abatir, sino la de luchar”, señala.

Pedro y Christian tienen palabras de admiración por la nutricionista Lilian Rodríguez, que acompañó durante toda la recuperación a ambos. Rodríguez indica que la alimentación es crucial para mantener el equilibrio en el cuerpo sobre todo cuando se ingieren numerosos medicamentos.

“Se debe optar por alimentos de fácil digestión y todo cocido. Además, complementar con suplementos de proteínas de manera personalizada según las necesidades calóricas”, explica en el programa Aquí estoy conducido por Linda González.

Con las lágrimas aún presentes tras su salida del hospital, Pedro López agradece a los doctores y todo el personal sanitario por la dedicación con la que tratan a los pacientes.

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