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Nuevamente se juntan la política y la pandemia de coronavirus. Como una secuela de una película de horror, la administración de la segunda ola del coronavirus ha coincidido con la campaña de las elecciones subnacionales, en las que está en juego el poder de las alcaldías y gobernaciones, justo las dos instituciones que más de cerca tienen que lidiar con el Covid-19. Eso hace que cualquier acción para combatirlo quede sospechada de proselitista y que afloren las diferencias entre los diferentes niveles del Estado.

Ayer se vivió un capítulo de esta trama, cuando Johnny Fernández, concejal y candidato a la Alcaldía por UCS, exigió a Angélica Sosa que renuncie a la comuna para no cumplir el doble rol de alcaldesa interina y candidata, algo que fue descartado por Sosa, que aseguró que cumplirá su mandato hasta el último día y que la ley la ampara. 

No estuvo de acuerdo con ello Fernández, que recordó que Sosa no fue elegida como alcaldesa, sino como concejala y que ahora es una candidata que tiene $us 1 millón para gastar por día por su doble rol.

Este pedido vino como crítica de Fernández por la decisión de Sosa de dejar sin efecto la disposición de restricción de ingreso a mercados y bancos según el número de cédula de identidad, que fue tildada de política por el enorme peso del voto gremialista, que siempre asegura al menos un concejal al que lo conquista.

Sosa explicó que dio marcha atrás con la decisión porque la medida había causado un efecto contrario, abarrotando los mercados de compradores que fueron a buscar productos ante el cierre inminente y que confía en el control de acceso que se ha coordinado con policías y militares.

Esta decisión de Sosa fue respaldada por el gerente de epidemiología de la Gobernación, Carlos Hurtado, que coincidió en que el solo anuncio de la restricción provocó una avalancha de gente en los centros de abasto. 

Consultado sobre si en opinión del SEDES se debería restringir esta actividad, Hurtado dijo que en la próxima sesión del Comité de Emergencia Departamental se deberán analizar medidas más estrictas como el confinamiento, ya que la razón de crecimiento semanal de casos de coronavirus está entre 1,5 y 2,5. 

Eso quiere decir que para Navidad Santa Cruz podría registrar entre 2.500 y 3.250 casos semanales, mientras que para Año Nuevo los nuevos afectados podrían estar entre 3.750 y 7.200 casos semanales. Eso devolvería a Santa Cruz a las cifras del pico máximo de la pandemia en apenas un mes de rebrote.

Sobre la base del rango etario de los contagiados, la alcaldesa interina sí tomó la decisión de cerrar bares y karaokes, además de limitar el aforo de cines y teatros al 30%.

Reclamos entre niveles

Sosa recorrió ayer tres hospitales municipales para habilitarlos para atender casos de Covid-19. El primero fue el hospital de segundo nivel de la Pampa de la Isla, que en la primera ola fue gestionado por la Gobernación. Sosa criticó el hecho de que se haya devuelto la infraestructura a la Alcaldía y anunció que contratará al personal necesario para la terapia intermedia. Este es un hospital con 160 camas y ya tiene 19 enfermos internados. 

También habilitó el hospital El Tatú, en el distrito 7, donde hay dos enfermos y anunció que abrirá el nosocomio del distrito 10 (av. Piraí entre quinto y sexto anillo), que también había sido cedido a la Gobernación. Ataviada con una blusa del color de su tienda política, dijo que el nivel departamental se llevó las camas y el equipamiento del D10 y que la Alcaldía lo equipó de nuevo el domingo para que vuelva a funcionar. “Voy a recorrer los hospitales de segundo nivel para fortalecer las áreas Covid, que son aproximadamente 30 camas por hospital”, dijo Sosa.

Hurtado aplaudió la habilitación de los tres centros y aseguró que ayudará a controlar a los pacientes leves y graves de la “avalancha de casos” de coronavirus que se prevé para fin de año y comienzos del otro.

El gerente de epidemiología explicó que hay un terrible déficit de ítems y contratos para la atención de la segunda ola, que la semana pasada hubo una reunión en la que el Ministerio de Salud explicó lo planes de futuro para combatir la enfermedad, pero Santa Cruz la vive en el presente, sin la cantidad de personal para los laboratorios de Remanso y Cenetrop trabajen al 100% de su capacidad, ni se puedan abrir los domos de terapia intensiva del Japonés para los pacientes graves por falta de contratos. 

Los médicos que trabajaron en la primera ola ya no tienen vinculación laboral y no hay galenos ni para reemplazar a los contagiados de la segunda ola. El caso más preocupante es el del Oncológico, donde 20 profesionales cayeron contagiados.



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