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Dos familias conformadas por 20 personas, entre padres, hermanos e hijos menores, sufrieron lo peor durante el voraz incendio que se registró la tarde del jueves y que destruyó sus casas precarias en las que vivían desde hace años en el barrio San Antonio, al final de la avenida Juan Pablo Segundo, sexto anillo de la zona norte.

María Nela Ortiz Parada, con cinco hijos menores y hermanos, hacen 12 personas, mientras que Valeca Quispe, de la otra casa, vive con siete familiares más que quedaron en la calle porque el fuego consumió todo. En la zona otras tres casetas también fueron afectadas pero el daño no fue tan grave.

La primera noche después del siniestro, las dos familias durmieron en el lugar soportando el frio, mientras algunos de los integrantes se vieron obligados a salir a buscar a otros parientes que viven por diferentes zonas, a fin de que los alojen en sus viviendas, teniendo en cuenta que habían niños.

Las viviendas carecen de los servicios de agua y luz, pero desde este viernes ambas familias empezaron a recibir solidaridad de la gente que se enteró de la desgracia por la que pasaban. Vecinos de todos lados llegaban con alimentos, prendas de vestir y hasta muebles para ayudarles y evitar que sufran de hambre y de frío.

“No sabemos cómo se propagó el fuego pero gracias a Dios solo hubo daños materiales. Mi hermana se dio el tiempo para sacar a los niños de la caseta cuando estaba ardiendo”, dijo el hermano de Valeca Quispe. Otro habitante de las familias afectadas dijo que cuando el fuego se estaba propagando no podían actuar porque no hay agua potable. “Más allá hay un pequeño grifo comunitario, pero teníamos que ir a traer agua en baldes y prestarnos mangueras. Al final llegaron los bomberos”, dijo, otro viviente de una de las casetas consumida por el fuego.

Pasado el mediodía del viernes los familiares de las dos viviendas, recibieron la visita del alcalde Johnny Fernández. Les prometió ayudarles a edificar sus viviendas, aunque en otro lugar, también a gestionar ante las cooperativas para que se les instale los servicios de agua y luz para todos los vivientes. Asimismo Fernández regaló de Bs. 1.000 a cada familia, en total Bs 2.000 pero aclaró que fue de su bolsillo.

En horas de la noche las dos familiares armaron una olla común para todos los afectados con el incendio. Mientras esperaban que salga la comida llegaba más gente con bolsas de víveres, colchones y otras especies.

“Estamos agradecidos a Dios por la ayuda de la gente que es tan solidaria y podremos dormir bien porque tenemos alimentos, ropa y colchas para cubrirnos del frío”, dijo María Nela Ortiz.

Un informe inicial de la Policía de Bomberos, dio cuenta de que el incendio se inició en algunos basurales encendidos, al parecer, por los mismos vivientes mientras soportaban el frío. Sin embargo, las llamas fueron alentadas por el viento y rápidamente tomaron cuerpo en las maderas secas.

Las llamas fueron controladas después de casi tres horas de trabajo por los bomberos de la Policía y voluntarios.



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