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Sobre todo el campus, parece sumergido en el abandono, con el pasto alto, los baños dañados y la ausencia del movimiento acostumbrado de los estudiantes.

Los estragos, supuestamente de la pandemia, son evidentes en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm). A la tensión por la disminución de recursos económicos, que impacta de forma significativa en el paisaje y el sentir, se agrega la época electoral, con la próxima elección de un nuevo rector y la posibilidad de que Saúl Rosas se lance como candidato, en medio de un debate de si es o no legal. De darse el caso, y de ganar este, sería la tercera gestión consecutiva de Rosas.

En 2018, la Uagrm aprobó su nuevo Estatuto Orgánico (EO) en un Congreso Universitario (CU), la máxima instancia constituyente. Fue el segundo congreso en toda la historia de la casa de estudios superiores. Sin embargo, en vez de que las cosas quedaran más claras con la normativa modificada, empezó un proceso que podría confundir a inexpertos en el tema jurídico y que pueden ‘relativizar’ la norma, según algunos involucrados, generando una situación similar a lo ocurrido con el “fraude o golpe de Estado”.

El anterior Estatuto decía que tampoco hay reelección. La figura que quería promover el rector es la misma que quería mostrar Evo Morales, de una ‘refundación’ del país y que contaba de ahí hacia adelante, pero Rosas no se dio cuenta de que al mutilar el último capítulo en el nuevo EO, también sacaba el artículo que abrogaba el anterior EO. Se entiende que si no se abroga el anterior estarían en vigencia ambos. Y en ambos dice que no hay reelección”, explicó Rolando López, presidente del Congreso Universitario.

Según él, al promulgar el nuevo EO, Rosas cercenó a conveniencia todo el capítulo 8, aprobado por el CU, que hablaba de la reelección.

En caso de que Rosas se aferre a lo que dicta la Constitución Política del Estado (CPE), de que hay la opción de una reelección, López le recuerda que ya iría por tercera vez. “No creo que sus argumentos aguanten un amparo”, manifestó.

López dice que el Congreso también mandó a Rosas que antes de las elecciones haga un referéndum para consultar a la comunidad universitaria si el rector y los decanos seguían presidiendo los consejos universitarios y facultativos, cosa que tampoco se hizo.

Hasta ahora el Ilustre Consejo Universitario (ICU) ha cancelado tres intentos de reunión para debatir la convocatoria a elecciones, una de ellas debía realizarse en Puerto Suárez, cosa que fue cuestionada porque implicaría gastos por encima de los Bs 100.000 y el riesgo de exponerse a la nueva variante brasileña.

Con estos tropiezos, no hay fecha exacta para las elecciones, a pesar de que inicialmente se había fijado para el 5 de mayo, pero siempre y cuando la convocatoria se lance un par de meses antes.

Rogelio Espinoza, representante de la Federación Universitaria de Profesores (FUP), es optimista en cuanto a lograr que Rosas desista de su candidatura “por la vía democrática”.

Dice que incluso los miembros de la Corte ya están divididos en su posición, que dejó de ser unánime. “El rector habló de una figura de revisar las cosas, de convocar a un Ilustre Consejo Universitario en la ciudad, no en provincias, de establecer un marco de consensos para que prevalezca la figura constitucional y estatutaria antes de cualquier otra cosa, y esperamos que así sea”, aseveró.

Rosas dice que el nuevo EO deja claro que nadie puede ir a la reelección una sola vez, pero que la CPE y el estatuto de la universidad boliviana dicen que sí. “El tema se tocará en el ICU, pero respetando el estatuto y la CPE. El estatuto nuestro no puede ir en contraposición de la CPE ni del estatuto de la universidad boliviana. No se va a transgredir la CPE ni el estatuto de la universidad boliviana. Esos detalles ya los verá la comisión jurídica”, avisó.

Números en rojo

Mientras se debaten asuntos electorales, la Uagrm se encuentra sumida en la peor crisis de su historia. 

Desde la FUP cuestionan la retención de los aportes de los docentes desde el año pasado, la tardanza en el pago de los salarios, el riesgo de quiebra técnica del seguro universitario y varios otros puntos, mientras que simultáneamente se promuevan otro tipo de gastos innecesarios.

“Como FUP observamos en su momento el gasto económico de un viaje a Puerto Suárez superaba los Bs 100.000, dinero que debería ser usado por lo menos para limpiar la universidad, que ya parece un monte. No podemos derrochar dinero por un interés de grupo”, criticó Espinoza.

Según el representante de la FUP, para pagar los sueldos, que además llegan hasta en tres cuotas, el rector está echando mano a los recursos propios de las facultades.

“Todas las instituciones han tenido un desfase en su ejecución presupuestaria y reducción del ingreso para todos, pero lo que tenía que hacer la Uagrm, cosa en la que insistimos los docentes el año pasado, era en presentar un plan de contingencia de manera inmediata para optimizar los recursos y readecuar las partidas presupuestarias, ya que nosotros como entidad pública podemos readecuar hasta cuatro veces al año”, dijo.

Espinoza lamentó que se diera la gratuidad cuando hay trámites, y que son ingresos propios, que se ofrecieran maestrías gratuitas, lo que incide en el gasto de las unidades de posgrado, “son incoherencias, no deja de ser preocupante que se actúe de forma demagógica por política”, insistió.

López también denunció las retenciones de los aportes docentes y administrativos. Con respecto al seguro universitario, dijo que se supone se administra de forma independiente, pero que ahora está manejado por el rector.

“El rector tiene un delegado patronal, los jubilados tienen otro, también los profesores, y los rentistas, son como cuatro delegados. Pero había un estatuto que permitía cambiar el directorio y terminó siendo presidente del congreso el delegado patronal, el mismo que hizo todo en el ICU para cambiar el estatuto. Quien era delegado patronal es presidente y el rector puso otro delegado patronal”, detalló López.

Oswaldo Ulloa, vicerrector de Rosas, y actual pre candidato a rector, reconoció que la crisis económica por la que atraviesa la Uagrm es “tremendamente difícil”.

Dijo que por lo menos se debe, si no es más, entre seis y siete meses por servicios de vigilancia, “que ya levantó las manos, no se puede pagar. Asimismo, mencionó a la empresa de limpieza, “son como siete meses. Y también se adeuda por el servicio de comedor que se ha estado brindando a los alumnos, son como ocho meses, también están las deudas por becas, beneficios sociales. A cada santo una vela. En este momento la deuda de la universidad es grande y los sueldos no se pueden pagar puntualmente, se paga la mitad y la otra mitad cuando hay recursos. No hay combustible, y las facultades no funcionan con normalidad, tampoco hay fondos para la caja chica”, reconoció.

Entre los afectados por la falta de recursos están los familiares de los casi 40 docentes fallecidos por Covid-19, que aún no recibieron los beneficios sociales de estos, y sigue la deuda por los canastones navideños, que fueron fiados.

Lo paradójico, para Ulloa, es que se hubiera lanzado una licitación para regalar computadoras a los docentes en plena etapa electoral. Dijo que son 1.830 computadoras ya están en el Sicoes, y que significan más de Bs 15 millones.

“Pero no tenemos para pagar las obligaciones, sueldos y muchas otras deudas, pero sí para mejorar la campaña”, criticó.

Ulloa explicó que las empresas levantaron la prestación de servicios, incluida la de vigilancia. “En Ciencias Jurídicas han robado aires acondicionados a las aulas. Sería conveniente llamar a elección”, sugirió.

El actual vicerrector también dijo que el Club Universidad no recibe hace siete meses los aportes de los docentes, y que el sindicato de trabajadores también aporta no estuvo recibiendo esos recursos. “No sé cómo estará el tema de las AFP, que tienen multas duras, igual los aportes al Seguro Universitario”, insistió.

La Uagrm tenía un ahorro aproximado de Bs 80 millones para la construcción de un edificio propio para el seguro, pero según Ulloa, con la pandemia se dispuso de esos fondos.

Rosas reconoció la gravedad de la crisis y explicó “técnicamente” el problema. Dijo que las universidades públicas tienen tres fuentes de ingreso: la coparticipación tributaria, la subvención ordinaria que es un soporte del TGN, y los recursos del IDH.

“La fuente principal de ingresos es la coparticipación, que es variable, y con la que se paga las planillas. En 2019 la Uagrm recibió Bs 542.633.000, con eso se pagan los sueldos; en 2020 solo recibimos Bs 397.236.000, prácticamente Bs 145.000.000 menos, equivalentes a tres planillas. No es culpa de nadie, todas las universidades públicas dejamos de percibir”, explicó.

De la otra fuente, la subvención ordinaria, recursos o montos fijos que llegan a las universidades, “en 2020 la Uagrm recibió Bs 208 millones, que se prorratean en 12 cuotas”, describió el rector.

Sobre el dinero del IDH, Rosas insistió en que no es de libre disponibilidad, sino que puede utilizarse solamente para inversiones. Dijo que el año pasado hubo un decreto supremo que permitió utilizar esos recursos para el pago de sueldos y salarios, pero ya no se puede.

Como una medida para afrontar la crisis, Rosas dijo que ya está exigiendo al nivel central la entrega justa de recursos a la Uagrm. “Santa Cruz aporta al TGN con el 41%; al PIB con el 30%; y en población con 29% y la Uagrm no recibe en esa proporción. Nos declararemos en emergencia, pero no permitiremos que la universidad se cierre”, dijo.

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