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Oculto entre la maleza de los llanos y la verde vegetación que caracteriza nuestros bosques, pasa desapercibido al ojo humano. Es el felino más grande de América: el jaguar. Su piel moteada le permite camuflarse y permanecer sigiloso mientras aguarda su presa. Es ágil, inteligente y posee una de las mordeduras más potentes del reino animal. Quizá por ello los pueblos originarios del oriente consideran que posee atributos sobrenaturales. Quizás por ello, también, es objeto de deseo para el contrabando y presa de la caza ilegal.

Santa Cruz es el departamento más extenso de Bolivia. Sus más de 370.000 km2 dan cabida a una variedad de ecosistemas que fluctúan desde la altura de los valles hasta los pantanales, pasando por el árido chaco o el particular bosque chiquitano. La diversidad se enriquece al considerar las tres cuencas hídricas que también se presentan en los ríos.

Junto al jaguar, cientos de animales componen una sorprendente y variada fauna considerada como una de las más diversas del mundo. Aves, mamíferos y peces conviven en un escenario natural que solo es amenazado por el hombre y su anhelo de dominio. Muchas de estas especies se encuentran en peligro de extinción o en situación de vulnerabilidad, sobre todo, después de los incendios que el año pasado consumieron gran parte del hábitat silvestre.

El director del zoológico municipal de Santa Cruz, Marcelo Ruiz, y el jefe del departamento de conservación y manejo de vida silvestre del mismo zoológico, Mario Zambrana, conocen de primera mano el daño que el ser humano causa a los animales silvestres. Su labor desde aulas vivas y el trabajo coordinado con otras instituciones departamentales dedicadas a la preservación del medioambiente y el cuidado de las áreas protegidas prioriza la educación medioambiental.

La permanente labor de educación ambiental involucra conocer y hacer partícipe a la población de los diversos hábitats que existen en Santa Cruz. Conocer a los animales y respetar sus ciclos de vida, sin intervenir en ellos, forma parte de “una práctica aconsejable para el respeto al medioambiente”, comenta Zambrana. Insiste en la necesidad de estudios científicos y biológicos que permitan recabar más información sobre las especies y sus ciclos de vida.

Por su parte, Ruiz considera que el factor humano es la principal amenaza que atenta contra la fauna. La expansión de la frontera agrícola que invade y altera los ecosistemas, las quemas provocadas para ampliar los terrenos de cultivo o pastoreo, la caza ilegal e indiscriminada y la tradición de mantener a animales silvestres de mascotas son algunas de las razones que arrastran a las especies hacia el riesgo de extinción.

En ocasiones, los mitos y creencias que surgen en torno a estos animales se convierten en otro riesgo que amenaza su vida natural. No hace mucho, Bolivia se estremecía ante el llamativo negocio ilegal de colmillos de jaguar. Por otro lado, los decomisos por tráfico ilegal de animales silvestres como parabas, piyos o iguanas supone otro lucrativo negocio a costa de la fauna cruceña.

El felino más grande del continente

Goza del rango de rey. No sólo porque domina la escala alimenticia o porque  es considerado el felino más grande del continente, sino también porque en muchas culturas del continente cuenta con un rango de divinidad ancestral.

El jaguar se caracteriza por su fortaleza, sagacidad y sigilo. Es un animal de excelente vista y agudo oído se complementan con un tenaz mordisco más fuerte que el del león o el tigre.

Su alimentación es primordialmente carnívora y se compone de presas vivas. También destaca por su habilidad para pescar bajo el agua con una agilidad innata. En las zonas estancieras se considera una amenaza para el ganado y por ende es perseguido con vehemencia. Sin embargo, este depredador solo acostumbra a matar para su alimentación y los ataques a los animales domesticados se deben a la invasión de su hábitat.


Anta

Dócil y confianzudo el anta, también conocido como tapir, habita en zonas selváticas húmedas de la Amazonia cruceña. Normalmente se encuentra en manadas numerosas pastando en zonas acuosas. Puede compartir con lagartos y otros depredadores sin sentirse amenazado por su presencia.

Su apariencia trompuda, con un hocico alargado, le permite arrancar hojas, hierbas y raíces, sobre todo en zonas acuosas, que componen su dieta. En edad adulta su pelaje es uniforme y oscuro, aunque en los ejemplares bebés es frecuente un color más claro con manchas o rayas semejantes a las de un jabato.

La caza selectiva y deportiva es una de las principales amenazas que padece el anta. Su codiciada carne ha servido durante años para alimentar a familias originarias y, ahora, es pieza requerida para cazadores.


Dueñas del cielo cruceño

Surcan el aire en pequeños y bulliciosos grupos. Cada amanecer, el grito característico de las parabas marca el inicio de una nueva jornada mientras buscan un arenal donde proveerse de semillas o nueces.

Son más de 400 variantes de parabas y loros. Se diferencia por sus vistosos colores amarillos, verdes, rojos, azules que convierten a estas aves en un placer para la vista. Las especies más grandes, como la paraba barba azul (en grave riesgo de extinción) o la paraba roja verde pueden alcanzar casi un metro de altura. Otras, como la paraba siete colores, la paraba militar o la frente roja son un poco más pequeñas.

Uno de los hábitos más característicos de estas aves destaca que mantienen una vida monógama junto a su pareja. A pesar de compartir en bandadas más o menos numerosas, es frecuente verlas volar en pareja cuando buscan su alimento diario.

Por sus colores vistosos y la capacidad de replicar algunos sonidos humanos, las parabas se han convertido en animales cotizados para los ganaderos y los pobladores. Para mantenerlos 'domesticados' se utiliza una técnica dolorosa que consiste en arrancarles las plumas de las alas e impedirles, de esta forma, volar.

El tráfico ilegal de animales también ha puesto sus ojos en loros y parabas. Un comercio que es visible, a simple vista, en algunas partes de los mercados cruceños.


Mono araña

Son divertidos, juguetones y muy atrevidos. Entre la amplia variedad de los primates que pueblan los bosques, el mono araña destaca por su negro pelaje, su sorprendente cola y ¡los increíbles malabares que realiza!

Son animales gregarios que viven en grupos de entre 10 y 30 individuos que ‘flotan’ de árbol en árbol, lejos del suelo y sus riesgos. En el Parque Amboró surcan las alturas en árboles, que superan los 30 metros, haciendo gala de su equilibrio y agilidad para aferrarse a las ramas. Su alimentación básica consta de frutos tropicales e insectos.

Al igual que otros primates, su carácter curioso y extrovertido los convierte en animales pretendidos para mascotas, violentando su hábitat y su ciclo de vida. El tráfico ilegal de animales también los persigue para alimentar sus circuitos de comercialización clandestina.


El gigante de Sudamérica

No, no hablamos de ningún equipo de fútbol. El ñandú o piyo es el ave más grande del continente con su altura de 1.5 metros de altura y su estilizado cuerpo preparado para correr en vez de volar. Sus largas patas y su plumaje asemejan a las tarántulas que abundan en las zonas selváticas y los llanos. El término ñandú, en guaraní, se refiere a las arañas y, por esa similitud, también se aplica a estas aves.

La prolongada extensión de patas y cuello se equilibra con las alas que, si bien no le permiten volar, le ayudan a mantener la verticalidad en sus veloces carreras por las pampas. La fortaleza de su pico, grande y de base ancha, se convierte en una estrategia de defensa en caso de amenaza.

Antiguamente se consumía huevos de piyo bajo la creencia de que poseían propiedades curativas. Con el tiempo, la explotación incluyó sus plumas (como objeto de limpieza o adorno), su carne y su cuero (que resiste muy bien la humedad). En muchas propiedades se ha vuelto normal mantener a los piyos en semicautividad como mascotas.


Pava copete de piedra

Seguramente sea el animal de esta lista más desconocido y nos pueda extrañar que ocupe el lugar de otros mucho más reconocibles. Se ha incluido en la lista por su singular belleza y su muy reducida población que habita en Bolivia, lo que le convierte en uno de los animales en riesgo de extinción inmediata.

El copete azulado que surge en su frente, y sirve de identificativo, es el rasgo particular de esta pava de plumaje negro que se convierte en blanco tanto en la cola como en las patas. Goza de una importante envergadura puesto que puede rondar el metro de altura.

Mario Zambrana, jefe del departamento de conservación y manejo de vida silvestre del zoológico municipal, reconoce que se sabe muy poco sobre la conservación de esta especie. Apenas se ha logrado ver alguno que otro en vida silvestre y los únicos que permanecen en cautividad en todo el continente, precisamente en el zoológico cruceños, provienen de un hogar que los había domesticado.


Entre mitos y leyendas

La tradición del oriente vincula el jichi con ciertas historias que explican particularidades del clima y la naturaleza de la región. Su presencia ‘garantiza’ el agua en lagunas y, con ella, la vida. La última maravilla animal en esta lista es la anaconda o sicurí.

Pertenece a la familia de las anacondas, serpientes constrictoras que pueden superar los 4 o 5 metros de longitud. Su coloración parda con manchas verde olivo le facilita un camuflaje perfecto en zonas de vegetación. Ya en agua, es una increíble nadadora lo que acrecienta su capacidad como depredadora.

El temor y la mala fama que la acompaña ha provocado que en muchas comunidades se la perciba como una amenaza y opten por matarlas antes de reubicarlas en otras áreas. El avasallamiento de sus hábitats por parte del hombre también supone una directa amenaza para las sicurís. ¿Cómo olvidar el reciente video difundido días atrás cuando un ejemplar adulto, de poco más de tres metros, era recuperado en Otuquis con quemaduras graves en parte de su cuerpo?

En los últimos años se ha detectado un interés por mantener un ejemplar pequeño de estos animales como mascotas, lo que alimenta el mercado ilegal. A la larga, cuando los ejemplares crecen, se convierten en un riesgo para sus duelos y optan por deshacerse de ellos, no siempre de la mejor manera.


Y muchos animales más

Es cierto. La riqueza asombrosa de la fauna cruceña amerita un artículo mucho más largo. Fuera de esta lista han quedado importantes especies muy queridas en la región como el jucumari, el perezoso, la enorme variedad de parabas, la simpática peta o el oso hormiguero.

Nos queda disfrutar de la fauna y flora que nos rodea y compartir con todos ellos la hermosa aventura de convivir en armonía.


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Entre la gran diversidad de especies de animales que habitan en los llanos y bosques cruceños, hay siete que, por su majestuosidad y singularidad, cautivan el interés.

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