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Largas filas y desorientación de los electores son los puntos negativos de la media jornada electoral en el municipio de Porongo. ¿Lo positivo? La paciencia de los electores.

En los diferentes recintos electorales se observó dudas, empujones y aglomeración. Tanto en la Unidad Educativa Los Batos, como en el colegio Virgilio Jordán, el distanciamiento social se vio desbordado por la gran cantidad de personas que se acercaron a las mesas para sufragar.

Los encargados de dar información lamentaron que los votantes no estén informados en qué mesa votan o que las personas mayores a los 60 años lleguen con la intención de sufragar cuando no es obligatorio que lo hagan.

Susana Tórrez, vecina, lamentó que no puedan indicarle en qué mesa votar, mientras que Rolando Romero, otro vecino, criticó la tardanza en abrir de algunas mesas en la Unidad Educativa Los Batos. Pese a estos inconvenientes, el ánimo de las personas es de tolerancia, por lo que no se registran actos de violencia.

Porongo es uno de los municipios más disputados de la región. En el municipio hay 10 frentes políticos que pugnan por la silla municipal y el Concejo.



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