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Los reencuentros familiares por fin de año tienen un crespón negro en muchos hogares por la pandemia del coronavirus. “Vine el año pasado a ver a mi mami, sin pensar que era una despedida. Ahora vuelvo a verla en una tumba, el Covid-19 se la llevó”, señala entre sollozos Luz Mila Garzón.

Mientras aprieta el brazo de su padre, Justino Garzón, como agradeciendo la oportunidad de volverlo a ver; Luz Mila lamenta que será una Navidad muy triste para toda su familia. “En mi corazón guardaba la esperanza de volver a verlos a todos", expresa.

Pese al luto, sus familiares quisieron darle un grato recibimiento. Se pusieron sus mejores trajes, las mujeres fueron de vestidos largos y llevaron un cartel para tomarse fotografías.





El padre de Luz Mila también es sobreviviente del Covid-19 y cuenta que todos en su familia se curaron sin ir al hospital. La única excepción fue su esposa, Perfecta Pedraza, que fue internada y a los días falleció.

Este es uno de cientos de testimonios que muestran que las fiestas de fin de año tendrán algún espacio vacío en la mesa de Nochebuena por la partida de algún ser querido en esta pandemia.

Marcela Maldonado siente que es un milagro poder volver a reunirse con toda su familia. Estuvo en el aeropuerto para recibir a su hija, Isabel García, quien llegó desde España después de vivir un viacrucis, porque enfrentó la pandemia lejos de casa.

Nos vamos a La Paz, allá está toda mi familia junta y allá pasaremos las fiestas con los abuelos. Este fue un año difícil, mis papás enfermaron de coronavirus, así que ya es hora de que nos reencontremos”, expresa Marcela mientras abraza efusivamente a Isabel y a su otra hija que la acompaña en el recibimiento.

La familia Hurtado Vaca fue una de las más numerosas en el ingreso al aeropuerto Viru Viru. Los más pequeños llevaron un globo en forma de unicornio y carteles con fotografías de Brenda Lorena Hurtado que después de cinco años retornó al país. Se fue a España junto con su pareja cuando su hija tenía un año.

Leticia, su madre, comentó que se prepararon en grande para recibir a su hija y a su nieta, Andrea Victoria Urgel Hurtado, pues a la pequeña la vieron por última vez cuando aún no aprendía a caminar ni hablar.

Una vez vieron a Brenda salir del aeropuerto, la llenaron de abrazos y besos y derramaron lágrimas de alegría por el reencuentro.

Pasamos la pandemia en España como en todos los países. Encerrados, sufriendo por falta de trabajo, por falta de estar con la familia y gracias a Dios ya estamos aquí”, sostuvo.

Brenda estima permanecer dos meses en el país, antes de retornar a España. “Ahora lo único que quiero es estar con mi familia, aunque sea encerrados, pero estar con ellos que es lo importante”, manifiesta.

Mariana Mendoza esperaba a su madre, Margarita Ávila, para verla luego de un año. Para el recibimiento llevó un ramo de rosas. “Vamos a pasar toda la familia completa y vamos a estar un mes en familia”, sostuvo.






Su madre vive en España y están agradecidos porque no enfermó de coronavirus. Sin embargo, comentó que su padre y su hermano contrajeron la enfermedad, aunque sin grandes complicaciones para su salud.

Por su lado, Dalcy Peña fue recibida por su hijo Bismarck Maldonado y su nieto con un cartel de bienvenida. Después de siete años retornó al país desde Inglaterra. Aunque se quedará solo un mes en el país.

Llegó para conocer a su pequeño nieto. “Procuramos después de tanto tiempo poder pasarla un año en familia”, expresó su nuera Mary Luz Medina, quien la esperaba con un ramo de flores.

Julio Daza Trigo fue con su familia a recibir a su sobrina, Alondra Villacorta Daza, que retornó después de cuatro años.

“Pensamos pasarla sanamente, en familia, siempre cuidándonos de la pandemia, para cuidar a nuestros seres queridos. Estaremos solo los que siempre estamos juntos, pasarlo con amor y con mucho cariño”, remarcó.

El distanciamiento

En este mes muchos llegan al país aprovechando aún el permiso de viaje para pasar las fiestas de fin de año. Algunos más cuidadosos saludan sin abrazos, solo chocaban con el puño o el codo, un saludo que se hizo popular desde el comienzo de la pandemia, como forma de reducir el riesgo de contagio de coronavirus.






Un hombre mayor de 30 años, incluso es más precavido, detuvo un efusivo abrazo de su madre que fue a recibirlo. “Primero desinféctame”, dijo con fuerza, para reducir el riesgo de contagio a sus padres que eran de la tercera edad, por lo que luego de fumigarse completamente de alcohol abrazó a sus progenitores.

Afuera del aeropuerto Viru Viru, en el recibimiento a los pasajeros, se ve de todo. Tras la llegada de los vuelos de ayer, los primeros pasajeros que salieron evitaron el contacto, pero no faltaron grupos de familiares que decidieron abrazar a los suyos. Un joven al ver llegar a una mujer de similar edad, no aguanta la emoción, coloca sus manos cerca a su rostro y la abraza efusivamente (foto portada).

Mientras los minutos pasan aumenta la ansiedad de los que esperan, que intentan ver a través de los vidrios oscuros si se acercan sus familiares.

Entre los que recibían no había ni un adulto sin barbijo. Las puertas de ingreso principal permanecieron cerradas por lo que los familiares y amigos esperaron al aire libre sobre la vía, que fue cerrada para la circulación vehicular. Pese al ambiente abierto, algunos decidieron alejarse del ingreso con lo que también garantizaban el distanciamiento social. Mientras que otros que consideraron más larga la espera, se aglomeraban justo en las puertas.

La modalidad de dar la bienvenida fue distinta y de acuerdo a la creatividad de las personas. Por ejemplo, un grupo de jóvenes que esperaba mostraba un llamativo cartel en el que se podía leer “bienvenidos”, pues esperaban a más de un familiar.






Recomiendan cuarentena

El director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), de Santa Cruz, Marcelo Ríos indicó que es mejor que la población no llegue desde el exterior en esta época de fin de año, pues el mejor regalo es mantener a los familiares sanos, debido al riesgo de contagios.

Ríos recomendó que las personas que llegan realicen cuarentena domiciliaria porque es latente el riesgo de contagio de la enfermedad y los síntomas recién se manifiestan después.





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