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Se está poniendo fea la cosa”, dijo Fernando Becerra sobre la cantidad en la que están llegando pacientes al centro de referencia La Pampa, donde es jefe médico.

Hace cuatro días estaban con tres pacientes, y ahora tienen una veintena, 17 de ellos en piso y tres en la Unidad de Cuidados Intermedios (UCI). “El Japonés también está lleno porque queremos mandar pacientes a terapia y no nos aceptan”, sostuvo.

El 13 de diciembre, el gobernador Rubén Costas anunció oficialmente el rebrote de la pandemia, luego de que solo en la primera quincena de este mes se reportaran 1.277 nuevos positivos, por encima de los 929 de todo noviembre. “Hemos crecido 300% con relación a la meseta”, enfatizó Marcelo Ríos, titular del Servicio Departamental de Salud (Sedes Santa Cruz).

Se perdió un poco el miedo a la enfermedad porque hubo una transmisión baja, pero ahora es alta. El Remanso, la Caja Nacional de Salud tienen muchos pacientes y en el San Juan de Dios hay bastantes camas ocupadas. El Remanso pasó de procesar 40 muestras a más de 250 diarias, además, hubo brotes en algunas fábricas y varios casos en colegios, en las graduaciones”, dijo Carlos Alberto Hurtado, gerente de Epidemiología del Sedes.

Sin embargo, Hurtado aseguró que no hay saturación de hospitales ni de terapias porque recién se está iniciando el rebrote, “no quiere decir hospitales llenos ni todas las terapias saturadas, el rebrote quiere decir que vamos a subir en casos, que se necesitarán camas y demás, no es que de un día para a otro aparezcan miles de casos”, agregó.

Sin embargo, dentro de la alerta, lo positivo es que los decesos no se han disparado y que hay 20.000 pruebas PCR listas para afrontar la escalada, solo en El Remanso.

La gran preocupación del Sedes es que la velocidad de propagación del virus está por los 2,2 contagios por cada enfermo. “Con 1.200 casos, con esa velocidad, dentro de diez días podemos tener otros 1.200 casos, estaríamos pasando los 3.000 casos, suficiente para observar pacientes en terapia, por un tema de porcentajes de los pacientes que se agravan. Es el inicio de la segunda ola, porque así empezó la primera”, alertó Marcelo Ríos.

Preocupación

En el Hospital San Juan de Dios, Andrés Martínez, jefe de Terapia Intensiva Covid-19, dice: “estamos llenos en este momento. Estos últimos 10 días hemos recibido más pacientes, tenemos seis de ellos intubados y esperamos la misma situación para las próximas semanas”.

Martínez lamentó que justo esto sucede cuando ya finalizaron los contratos del Banco Mundial para personal de salud en las unidades de cuidados intensivos. “Se debió prever mejor, pero hay que seguir adelante; esperemos que las autoridades den alguna respuesta a esto desde sus cargos”, invitó.

En la seguridad social, la realidad no es distinta. La epidemióloga de la Caja Nacional de Salud (CNS), Deisy Ugarte, reconoció que inicialmente se duplicaron las atenciones por Covid-19, luego se triplicaron, y ahora mismo están relativamente por encima del doble de los positivos de la época de la meseta.

Estamos alertados porque aumentaron las notificaciones y también tenemos personal de salud que nos está saliendo positivo”, informó.

Aunque la mayoría de los pacientes son ambulatorios, actualmente la CNS tiene 38 camas ocupadas, 15 de ellas en el Hospital Los Tusequis, que está ayudando a contener. Casi todos los asegurados que llegaron por Covid-19 pertenecen al grupo económicamente activo, a partir de 20 años y hasta los 50 o 60.

En el Banco Regional de Sangre, según la directora Fabiana Escalante, antes había una solicitud de plasma hiperinmune por semana, mientras que en las dos primeras semanas de diciembre ya se contaba una docena de requerimientos, varios de ellos para el personal médico.

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