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Los 41 internos que están recluidos por orden judicial en las dos celdas forradas con mosaico blanco, donde pequeñas ventanas apenas dejan ingresar la luz del día, serán llevados el viernes 20 de noviembre al penal de Palmasola.

"¿Están de acuerdo en ser llevados al penal de Palmasola?", preguntó Marcos Dongo y los reclusos, reunidos en un pequeño espacio que es usado como patio de la Policía, aplaudieron y gritaron que sí.

Dongo, director departamental de Régimen Penitenciario, afirmó que con esta acción se clausurará un espacio de encierro inhumano y donde el hacinamiento era insufrible para los privados de libertad.

La autoridad penitenciaria recordó que estos trabajos son parte de las tareas que se están realizando en el Norte Integrado, como ocurrió con el traslado de las mujeres de la carceleta de Montero al complejo penitenciario que está camino hacia Okinawa.

"No se puede tener un centro de reclusión sin  capacidad para mantener internas a las personas, eso es inhumano", admitió la autoridad y precisó que desde ayer los juzgadores ya no emitirán órdenes de detención para la carceleta de Warnes.