Escucha esta nota aquí

La cárcel de Palmasola, la más poblada del país, abrió las puertas de todos los pabellones para que los internos reciban visitas, pero aplicando las normas y cumpliendo los procedimientos de bioseguridad para evitar contagios del Covid-19.

El gobernador de la cárcel de Palmasola, coronel Luis Fernando Céspedes, expresó que, como nunca antes, se logró una coordinación cordial con la misma población penal, en paz y con respeto, desechando aquellas dudas o posiciones contrarias.

Después de casi seis meses de la cuarentena y confinamiento rígido por la pandemia, el 7 de octubre, por decisión de las autoridades penitenciarias, se abrieron las puertas a las visitas.

Inicialmente solo fue al pabellón de régimen abierto, conocido como PC-4 y al de mujeres, que fue encapsulado tiempo después.

El último que se abrió fue el sector B de Chonchocorito, donde están en procesos de rehabilitación todos los reclusos con problemas de drogadicción.

Céspedes destacó la paciencia y el orden de los familiares para ingresar al recinto carcelario, ya que así se evitan las aglomeraciones.

El resultado del orden y respeto y conciencia de la gente es que antes de la pandemia al día entraban más de mil personas a visitar a sus familiares privados de libertad, ahora no pasan de 300 que ingresan en los horarios de 9:00 hasta las 15:00.

De acuerdo a las normas impuestas en esta etapa de la cuarentena dinámica, solo pueden ingresar las personas mayores de 18 años.

El ingreso a los niños está restringido, lo mismo que el acceso el reclusorio de mujeres embarazadas y visitas mayores de 50 años.

Solo se acepta una visita por recluso y con medidas de bioseguridad, como ser barbijos y la desinfección de manos con alcohol en gel o líquido.

Los controles y las medidas de bioseguridad dieron un resultado alentador, según la gobernación del penal.

Ahora en Palmasola, con casi 6.000 internos, hay cero contagios de Covid-19, pero aún siguen manteniéndose los ambientes de aislamiento, especialmente para reclusos que recién llegan al recinto carcelario por órdenes judiciales. De inmediato son aislados en la guardería y en la denominada ‘casa blanca’.



Comentarios