"¿Cómo están mi gente? Tengan ustedes muy buenas tardes. Habla Niño, José María, desde Rusia, desde la guerra. Estamos aquí en la zona cero", comienza diciendo José María Soleto Ayala, un joven boliviano, vestido de militar, que viajó el pasado 3 de abril hacia Rusia, según cuentan sus familiares.
"Estamos con mi equipo, aquí está el Loquito desde Perú. Nosotros tenemos a mi comandante, al colombianito, a Nogui. Entrando nos inauguraron", explica en el mismo audiovisual el muchacho, haciendo referencia al ataque al que fueron expuestos tras ingresar a territorio hostil.
"La inauguración con mariachi y todo, señoras y señores. Lo tenemos a Iván, por allá por abajo, preparando ahí nuestro pequeño domicilio", ironiza el mismo joven, que además admite que su día a día está cargado de adrenalina, "de muchas bendiciones", aseveró, mientras se muestra parte del entorno en el que se encontraban, entre escombros y en una especie de refugio entre barras metálicas y tierra.
El muchacho y su primo, Iván Valdivia, se fueron del país con la promesa de $us 16.000 y desde que se fueron se comunicaban de manera frecuente con sus familiares; sin embargo, desde hace unas semanas, la comunicación se cortó, no hay más videos, ni audios, ni llamadas. Es más, este martes, se conoció que los jóvenes perdieron la vida en pleno enfrentamiento.
No son los únicos bolivianos en la guerra de Rusia
En otro audiovisual, se observa a Carlos Calderón y Elvis André, dando un reporte sobre su situación y donde revelan que están heridos, pero recuperándose.
"Buenos días, mi nombre es Carlos Calderón Centeno. Mi nombre es Elvis André. Son las 10 de la mañana, estamos haciendo este video para decirle a nuestra familia que estamos vivos, que estamos bien, gracias a Dios. Estamos heridos, pero en recuperación. Nosotros salimos a misión el 19 de mayo, son 55 días desde que salimos. Agradecer a Dios por permitirnos salir con vida", resaltan ambos durante el relato, donde se observa que están vestidos con el uniforme militar.
Sin embargo, aclaró Carlos que ellos sí recurrieron hasta el Consulado de Bolivia, porque éste les visitó en el hospital, "me tomaron una declaración y estoy agradecido con la Embajada.
Gracias a Dios que estamos bien, estamos sanos", apuntó.
Entre tanto, Elvis también agradeció, pero señaló que sigue con el yeso puesto y subrayó que "pronto estaremos allá otra vez. Con la bendición de Dios, sigan orando, gracias".
En Perú también reclutaron
En una publicación realizada por CNN, se cuenta una historia parecida, en la que la última vez que Norma vio a su hijo fue a finales de enero, cuando lo dejó en un aeropuerto en Lima, la capital de Perú. Él le dijo que había encontrado un trabajo como cocinero para el Ejército ruso anunciado en las redes sociales, asegurándole que estaría lejos de la guerra en Ucrania, ganaría buen dinero e incluso tendría la oportunidad de obtener la ciudadanía rusa.
Norma sospechó de inmediato. Su hijo, de 31 años, nunca había salido de Perú antes y ni siquiera había sostenido un arma. (CNN no publica el nombre completo de Norma ni el de su hijo para protegerlos de represalias).
“Quería encerrarlo en la casa, pero él ya había tomado una decisión”, dijo Norma a CNN. Incluso consideró llamar a la Policía. “Él me dijo: ‘Mamá, por favor, entiende, solo voy como cocinero’. Pero el corazón de una madre sabe, si no, no me habría sentido tan ansiosa”.
Cuando lo dejó en el aeropuerto, Norma vio que había otros esperando para volar a Rusia también. Intentó interrogarlos, pero se negaron a hablar con ella.
“Mi hijo me pidió que no lo avergonzara, que tenía que creer en él, que solo iba a trabajar como cocinero”, dijo ella. “Me dejó con el corazón roto. Algo me decía que había algo mal. Me despedí, y esa fue la última vez que lo vi”.
Pronto Norma recibió videos de su hijo que mostraban la verdadera naturaleza del trabajo. Él se había unido a las filas de cientos de hombres peruanos que, supuestamente, fueron atraídos a las fuerzas armadas rusas por reclutadores locales y anuncios en redes sociales con promesas de empleo lucrativo en Rusia, solo para encontrarse luchando en las líneas del frente de la guerra en Ucrania.
Sin embargo, las autoridades están investigando 36 denuncias de ciudadanos peruanos que afirman que sus familiares o amigos fueron engañados “mediante ofertas de trabajo falsas en el extranjero, específicamente en la Federación Rusa, con el propósito de transportarlos fuera del país y someterlos a… participación forzada en un conflicto armado entre Rusia y Ucrania”, según la orden.
Percy Salinas, un abogado que representa a algunas familias de los reclutas, entregó a CNN una copia de una orden fiscal que describe el alcance del caso judicial.
Salinas estima que actualmente hay al menos 800 peruanos luchando por Rusia, muchos de los cuales se inscribieron con la promesa de altos salarios.
“La razón definitiva por la que muchas familias tomaron la decisión, y los hombres viajaron a Rusia, fue una razón económica”, dijo Salinas a CNN. “Un bono de US$ 20.000 una vez que firmabas el contrato y salarios muy llamativos de US$ 3.000 o US$ 4.000”.
La mayoría nunca recibe el dinero prometido, dijo el abogado. Numerosos familiares dijeron a CNN que sus parientes en el Ejército ruso no pudieron enviarles dinero, incluso después de haber comenzado a recibir un sueldo.