Este viernes, el juez del municipio de San Ignacio ordenó la liberación, bajo medidas sustitutivas, del menonita sindicado de encubrir a los presuntos autores del triple asesinato en la propiedad Santa Mónica, ubicada cerca de la frontera con el país vecino de Brasil.
Los fallecidos fueron identificados como: Guillermo Pablo Merguen (41), de nacionalidad brasileña, Claudenilson Silva Yurupí (25) y Jorge Luis Pachuri Flores (29), quienes fueron asesinatos tras una discusión con los propietarios de la hacienda contigua a Santa Mónica, que esta distante a 200 kilómetros de San Ignacio.
El fiscal asignado al caso, Víctor Hugo Cervantes, informó que el menonita fue imputado por el delito de encubrimiento, debido a que según las investigaciones conocía del asesinato de los tres trabajadores de Santa Mónica, pero no dio parte a la Policía.
Sin embargo, la defensa del menonita argumentó que trabaja cerca de la zona donde se registró el crimen, pero que su presencia en el lugar no quiere decir que estuvo vinculado en el hecho, por lo que pidió que sea liberado.
El juez de San Ignacio valoró los alegatos del abogado del imputado y ordenó que se defienda en libertad con medidas sustitutivas, entre ellas la prohibición de salir del país, de no acercarse al lugar del crimen y a los testigos y familiares de las víctimas.
Por su parte, Jhonny Ortuño Cartagena, comandante de Frontera Policial de San Ignacio de Velasco, indicó que el examen médico forense reveló que las tres personas fueron torturadas antes de ser acribilladas, puesto que tenían severas lesiones en sus cráneos.
La autopsia también develó que Guillermo Pablo Merguen recibió seis impactos de bala, Claudenilson Silva Yurupí nueve y Jorge Luis Pachuri 12, según Ortuño.
Además, los agentes de la Felcc continúan realizando operativos en provincia Velasco en busca del presunto autor intelectual identificado como Nando P., quien sería dueño de la hacienda, mientras que los autores materiales son los hijos de este sujeto.
Cervantes dijo que el ganado de Santa Mónica supuestamente ingresó a la propiedad contigua y consumió parte del sembradío de maíz, lo que molestó a Nando P., quien ordenó a sus hijos que acaben con la vida de las tres víctimas.