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Abierto y seguro, David Aruquipa Pérez (45) lleva 21 años de lucha contra la discriminación de las personas. Tiene un hijo, de 27 años, y asegura que con la madre de su primogénito quedaron como amigos, después de que él le confesara su homosexualidad.


A sus 24 años ocurrió un hecho que le abrió el camino a su lucha. “Cuando estaba en la inauguración de una discoteca paceña para homosexuales, la Policía hizo una redada con la excusa de que había droga. Me dije, no podemos seguir siendo víctimas de estas represiones”, comenta.


En 21 años, con el apoyo de organizaciones, han conseguido visibilizar el colectivo TLGB (Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales). Indica que la ley de identidad de género ha sido fruto de una lucha política de todos los colectivos, pese a que la norma solo beneficia a los transexuales y transgéneros, pero se la considera un avance.


Enfrentó duros momentos
David se considera parte de una historia de migraciones, porque nació en Arica (Chile), donde vivió hasta sus cinco años, y como nació en una época de dictaduras, su madre recién lo registró a los seis años en Bolivia. Cinco de sus hermanos viven en Brasil. Su única hermana, la mayor que ya falleció, fue su apoyo, porque su mamá murió cuando él tenía 15 años. Él es el menor.


Confiesa que desde pequeño percibió afecto hacia niños de su mismo sexo y que la mayor discriminación que sufrió al principio fue más por su acento chileno que por su sexualidad.
A sus 14 años tuvo su primera pareja del mismo sexo, sus hermanos se enteraron y se resistieron, por lo que estuvo alejado de su familia durante varios años, pero finalmente se reconciliaron. Es administrador de empresas, cursó una maestría en estudios de género, preparación y evaluación de proyectos. Es autor de los libros: La China Morena: Memoria Histórica Travesti; y Memorias Colectivas: Miradas a la historia del Movimiento TLGB de Bolivia. Su último libro titula Si tú me dices ven, lo dejo todo, que incluye historias de 10 parejas del mismo sexo. Además publicó varios artículos sobre los procesos políticos del colectivo, director ejecutivo de la Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación y miembro de diferentes organizaciones.


Asegura que por su inclinación sexual ha vivido duros momentos. No obstante, estos le sirvieron como impulso para convertirse en un activista por las diversidades sexuales y de género. Su nombre político es Danna Galán, que es una propuesta artística con la que participa en distintas actividades, como el Carnaval de Oruro y la fiesta del Gran Poder. Le apasiona la cultura y ha trabajado varios años en ese campo. “Creo que el arte y la cultura son elementos fundamentales que construyen una memoria histórica”, remarca. 

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