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Con información de Soledad Prado - corresponsal en Yapacaní

"Era la que ponía el ánimo al curso", "era buena estudiante", "hacía lo posible por salir adelante", "era una estudiante aplicada". Todo eso y más era Génesis Espada hasta que su expareja ingresó a su casa y la estranguló en la ducha, sin importarle que su hijo, de cuatro años de edad, presenciara el crimen o que la joven madre llevara una vida en su vientre. Bismark V. L. la asesinó al atardecer del jueves, 26 de noviembre, y así la convirtió en un número más de las estadísticas de feminicidio en Bolivia.

Este crimen consternó a Yapacaní por lo que la población se sumó al dolor de la familia, amigos y compañeros de instituto de la joven para acompañar al cortejo fúnebre hasta las instalaciones del Comando de la Policía de este municipio cruceño y exigir que el agresor sea castigado. 


El vehículo que trasladaba al féretro se detuvo frente al edificio verde olivo y allí los dolientes, con carteles en mano, entre llanto y dolor; gritaron "justicia". En el interior del comando, donde también se encuentran las celdas policiales, se encontraba encerrado Bismark V. L. Se había entregado voluntariamente este sábado, a las 9 de la mañana. Será puesto ante un juez cautelar este domingo.

Graduación

De la Policía, el cuerpo de Génesis -y el de su nena de seis meses de gestación- fue trasladado hasta el cementerio del kilómetro seis de Yapacaní. Allí, recibió el último adiós.

Sus compañeros y docentes de la carrera de Contaduría le contaron a EL DEBER que para este 14 de diciembre estaba fijada la defensa de su proyecto de grado, paso que le permitiría graduarse a nivel técnico superior. Su sueño era, contaron los jóvenes, trasladarse a la ciudad de Santa Cruz para concluir la carrera a nivel licenciatura. 

Había trabajado y estudiado mientras criaba sola a su niño, que tuvo hace cuatro años. El pequeño fue el que identificó al asesino de su madre. En la entrevista psicológica que le realizaron contó cómo Bismark V. L. ingresó por la parte trasera de la casa, ubicada en el barrio Bibosí, y sorprendió a su madre en la ducha.

Cuando le mostraron la foto del agresor, no dudó en relatar cómo agredió a Génesis hasta matarla. 

El niño se quedó solo hasta que, a las 20:00 del jueves, llegó su abuelo y se encontró con el trágico cuadro.

Dos días antes de que la vida de Génesis fuera apagada, el ministro de Gobierno, Eduardo del Casttillo, informaba que la violencia contra la mujer en el país era tal que cada 72 horas dos una mujer era asesinada por manos de su pareja o expareja y que, desde enero hasta el 26 de noviembre, se habían registrado 104 feminicidios en Bolivia.

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