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Juan Pablo Cahuana, corresponsal

La mañana de este miércoles llovió durante media hora en San Matías, hecho que causó alegría a los pobladores y sus autoridades, pues esperan que el aguacero apague los incendios activos. No obstante, se desconoce si la precipitación llegó a las 33 comunidades que se han declarado en emergencia por sequía. 

Uno de los sectores más perjudicados por la sequía es el de los ganaderos, ya que no hay agua para el consumo humano y menos para los animales. María Surubí, presidenta de la Central Indígena de la Provincia Ángel Sandóval (Cirpas), con lágrimas en los ojos pidió ayuda para su sector.

A decir de Surubí, muchos productores contabilizan por decenas las pérdidas de sus reses. Los comunarios tienen que caminar kilómetros para poder llevar agua a sus hogares, es por eso que las 33 comunidades que aglutina Cirpas se han declarado en emergencia.

El alcalde de San Matías, Fabio López Olivares, informó que se está llevando agua en cisternas a las comunidades, para el consumo humano. Se espera ayuda de parte de las autoridades regionales y nacionales.