En el séptimo anillo, zona norte, vecinos del barrio Bella Vista esperaron por años el pavimento, pero ahora viven una pesadilla por la enorme poza que se forma en cada lluvia, en la esquina de la calle Los Girasoles.
El agua queda estancada por días y los conductores se ven obligados a cruzar con el lodo hasta el capó, mientras que los transeúntes no tienen otra opción que mojarse o poner a prueba el equilibrio, cruzando por los estrechos bordes de las aceras.
En varias ocasiones los vecinos se han visto obligados a usar motobombas para el desagüe y hasta han abierto canaletas para drenar el agua, pero nada da resultado.
El problema afecta también a los residentes de la urbanización Magnolia y otros barrios, porque es una ruta de micro y una de las principales vías de acceso a sus viviendas. Los residentes aseguran que el problema se da porque no se hicieron trabajos de drenaje, a pesar de que el canal Pedro Vélez está a pocos metros.
En distintos puntos de la ciudad hay obras mal ejecutadas e inconclusas que son un dolor de cabeza para los vecinos, que demandan la intervención de las autoridades municipales para corregir las deficiencias y evitar que las calles se conviertan en lagunas.
En la misma zona, pobladores señalan otro problema. Un tramo de unos100 metros de una de las vías de la avenida Pedro Vélez quedó sin pavimentar, situación que impide que la ruta funcione como una doble vía, lo que genera constantes embotellamientos.
La situación resulta más llamativa porque en el séptimo anillo se construyó un segundo puente para mejorar la conectividad, pero permanece prácticamente inutilizado porque no está conectado con el pavimento. Además, cada vez que llueve se forma un gran charco que desanima a muchos conductores a pasar por temor a dañar sus vehículos.
Conductores aseguran que el problema se agrava en el único puente habilitado, donde confluyen vehículos desde cinco frentes. “Cada vez hay accidentes porque los conductores deben circular por una sola vía que funciona en doble sentido. Nadie se explica cómo dejaron una cuadra sin pavimentar”, reclama Emilio Gutiérrez, vecino del lugar, quien cree que, colocando losetas, se puede habilitar provisionalmente la vía inconclusa.
En la zona este, pasando el octavo anillo, las paredes húmedas y el barro en el piso evidencian el padecimiento de Lorenzo Vargas, quien también sufre las consecuencias de obras que, por alguna razón, se volvieron un dolor de cabeza. Vive en el barrio Las Gramas, donde hasta hace seis meses, cuando llovía, cerraba las puertas de su casa y evitaba salir para no mojarse. Sin embargo, ahora cuando cae el aguacero tiene que abrir la puerta para sacar el lodo que entra hasta el fondo de su vivienda. “Cuando la calle era de tierra nada de esto pasaba”, relata.
Lorenzo tiene una carpintería, por lo que las inundaciones ponen en riesgo sus materiales y los muebles que fabrica.
El pavimento pasa por la puerta de su casa, pero a pocos pasos comienza la otra calle de tierra, por lo que el agua se acumula en todo ese tramo.
Los vecinos y transeúntes deben darse modos para caminar por la acera, pero los conductores no tienen más remedio que pasar por el lugar. “Esperamos que pronto le den alguna solución”, manifiesta.
Este problema lo tienen también en otros distritos de la ciudad. En el noveno anillo de la radial 17 y medio enfrentan dificultades en el sector que está entre dos pavimentos que no llegaron a unirse. Los conductores deben pasar despacio y soportar los golpes en medio de la poza, por los cascotes que le ponen para que el suelo esté firme. Sin embargo, pese a eso hay motorizados que no aguantan y terminan apagados.
Quienes se desplazan en motocicleta tienen mayores opciones, ya que cuando el agua disminuye utilizan las orillas de la vía para pasar y así evitar mojarse.
Los peatones son los más perjudicados, ya que no encuentran espacios secos por donde transitar y terminan con los zapatos cubiertos de barro.
En la avenida Prefectural, zona del noveno anillo del Plan Tres Mil, un tramo de diez metros quedó sin pavimentar y a los conductores les resulta imposible esquivar los charcos que se forman.
Reciben las demandas
Estas obras fueron ejecutadas en anteriores gestiones municipales. Por ello, las juntas vecinales esperan que sus demandas sean incorporadas en la planificación del actual Gobierno Municipal a fin de que sean atendidas.
Desde la Subalcaldía del Distrito 5 informaron que continúan recibiendo solicitudes relacionadas con diversas necesidades de los barrios, entre ellas la conclusión de obras y la corrección de problemas de infraestructura.
Según los datos proporcionados por esa repartición municipal, hasta la fecha se han recibido más de 350 solicitudes de atención a distintos requerimientos vecinales.
Explicaron que las demandas deben ser canalizadas a través de las juntas vecinales, que son las encargadas de presentar formalmente los pedidos ante las subalcaldías.
Posteriormente, estas instancias derivan cada solicitud a la secretaría municipal correspondiente para su evaluación y eventual ejecución.
La Alcaldía trabaja en el bacheo
El alcalde Carlos Manuel Saavedra señaló que en la ciudad existen varias obras inconclusas, entre ellas el viaducto del Plan Tres Mil, por lo que será necesario gestionar recursos para concluir los trabajos. “Han dejado al municipio endeudado, con todos los indicadores en rojo”, afirmó.
Señaló que en la anterior gestión operó una red de presunta malversación de fondos mediante obras fantasmas que hoy afectan a los vecinos. “Sacaban créditos, endeudaban a la ciudad y destinaban los recursos a otros fines”, dijo.
Citó como ejemplo el viaducto del cuarto anillo y la doble vía a La Guardia, para la cual se obtuvo un crédito de Bs 66 millones en 2023; sin embargo, aseguró que no existe ni el dinero ni la obra, pero está la deuda. “En la libreta de ese proyecto el saldo es cero”, cuestionó, al indicar que ese no fue el único crédito, porque el total de las obligaciones superan los Bs 190 millones. “Eso ya está denunciado”, sostuvo.
En lo que se refiere a mantenimiento de vías, prevén que entre septiembre y octubre la ciudad esté libre de baches. Sin embargo, en las zonas más críticas, como la G-77, se tiene que hacer intervenciones profundas, porque presentan daños estructurales.
La Alcaldía también contempla nuevas obras viales, como la ampliación de la av. Cristo Redentor para convertirla en una autopista hasta Viru Viru, el túnel del tercer anillo y aeropuerto El Trompillo y una avenida que unirá a las ciudadelas. “Nace en el Plan, pasa por Villa, por la Pampa de la Isla y termina en el Parque Industrial”, señaló el alcalde.