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En 1966, Santa Cruz vio nacer el pavimento con el colocado de losetas en el casco viejo de la capital cruceña, cuando el extinto Comité de Obras Públicas comenzó a ejecutar el plan de mejoras de las arenosas calles. Ahora, después de 55 años de uso, la Alcaldía anuncia, como parte del plan integral de pavimentación del centro, que la mayor parte de estas losetas desparecerán.

El anuncio generó una serie de discusiones a favor y en contra de la medida. Una de las posturas contrarias a este cambio, que han sido más recurrentes, es la de afirmar que las losetas son parte de la identidad cruceña y, por lo tanto, no se debe quitar este elemento que forma parte de la historia regional.

En ese sentido y a propósito del mes de Santa Cruz, el programa Qué semana, que se emite por EL DEBER Radio, abordó el tema con el historiador Alcides Parejas Moreno y con el activista Rolando Schrupp, a los que se planteó la consulta: ¿Nos quedamos anclados en la loseta?


Lo esencial

Parejas considera que las losetas son un solo un símbolo y no son parte de nuestra identidad. El historiador menciona que la identidad es producto de una cultura. “La idea de identidad cultural parte del propio yo, por lo tanto, es dinámica. Está formada por aspectos secundarios, que son los dinámicos, los que cambian y también por aspectos esenciales, estos son los que no deben cambiar. Si se quitara lo esencial pasaría a ser otra cosa”, explica.

El novelista y Académico de Número de la Academia Boliviana de Historia señala que hay muchos aspectos que hemos perdido “porque nos da la gana de perder y otros porque han dejado de tener vigencia”. En ese sentido, resaltó la importancia del habla, como elemento primordial en la conservación de la identidad. Parejas es defensor de mantener el voseo, de no olvidarse que el cruceño dice ‘vos sos’ y no ‘tú eres’.  


El fundador de la identidad

Al momento de profundizar en los orígenes de la identidad cruceña, Parejas recuerda que nuestra cultura es una cultura de frontera. “Cuando vienen los hombres desde Paraguay, en lugar de estar con sus armaduras relucientes, ellos están dispuestos a protagonizar una lucha cuerpo a cuerpo. Es una cultura aparentemente pobre, pero es la que va a dejar don Ñuflo de Chaves”, añade.

Parejas es defensor acérrimo de la figura de Ñuflo de Chaves y lo define como el fundador de la cruceñidad. “Cuando salió de Asunción del Paraguay, en ese momento una ciudad más importante que Buenos Aires, lo mandan hacia el Pacífico y sale con la idea de independizarse de Asunción. Para eso no tiene reparos en cruzar el continente hasta Lima, ida y vuelta hasta Asunción, para después ir a la región de Chiquitos. Es mucha dosis. Por eso me gusta el monumento que tiene en la avenida Irala, donde se lo ve caminando cansado y sucio, esa es la imagen que lo representa”, complementa.

“Ñuflo es el que hace crear por el virrey la Gobernación de Moxos, que luego se convertirá en la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra, entonces, los cruceños son los habitantes de Santa Cruz de la Sierra. Don Ñuflo era un hombre extraordinario”, agrega.

También afirma que la mujer cruceña siempre ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la sociedad. “La mujer ha sido la administradora de la pobreza, es la maestra de los hijos, a través de ella los hijos aprenden el habla cruceña y a tomar las palabras que dan forma a su identidad”, añade.

Parejas considera que es menester de los padres enseñar a sus hijos a aprender a amar esta tierra. “Pero no hay que imponerles las cosas a los jóvenes, hay que llegar a ellos de una buena forma. Lo cruceño es una parte sustancial y lo otro son las cosas que están alrededor y son las cosas que no deben cambiar, no nos podemos disfrazar para ser cruceño, tenemos que ser nosotros mismos”, recalca el historiador.  


Una nueva narrativa

Rolando Schrupp se refiere a los acontecimientos políticos y sociales de las dos últimas décadas en el país, que han tenido a Santa Cruz como protagonista en diversos escenarios, en los cuales, afirma, algunos han aprovechado para pretender instalar la narrativa de que Santa Cruz no tiene una identidad cultural propia.

“No necesitamos que venga un comité de cultura a decirnos qué es lo cruceño y qué no es. Tenemos una historia, pero si queremos seguir avanzando tenemos que estar seguros de a dónde vamos. Una de las cosas que hemos identificado es que la identidad de Santa Cruz no se basa en razas, no es una nación étnica, no es como dice esa teoría del movimiento indígena originario, que uno pertenece a una raza superior que está avanzado sobre el territorio, esa es una idea que fracasa.

Schrupp asegura que, por casi 20 años, ha prevalecido la narrativa de que los cruceños son enemigos de un proceso de cambio. “La idea es destruir el alma cruceña. Entonces, para recuperar la autoestima hay que comenzar una nueva narrativa, contar nuestra historia y que no nos la cuenten. Por ejemplo, lo que ocurrió en los 21 días es importantísimo, es una historia fenomenal y debe ser más estudiada, ha sido el movimiento pacífico más grande de nuestra historia”, asegura el ingeniero civil.


En ese sentido remarcó la importancia de construir una escuela de pensamiento cruceña, a partir de los diversos ejercicios de debate que se están dando en las redes sociales y ya no en los escenarios tradicionales.

“Hay que construir escuelas virtuales, de redes para llegar a las clases populares. Nuestro emprendedurismo viene de meternos a la selva, de pelear con el tigre, hay un montón de cosas que se deben conversar, hemos resistido embates brutales y seguimos acá, eso debería a ser planteado como un incentivo a nuestra autoestima”, expresa.

“Una manera de demostrar que seguimos es la Feria Exposición, es un simbolismo claro en la batalla cultural, que muestra que se planta una bandera. La feria es un símbolo importante del emprendedurismo, de las ganas de salir adelante”, añade.

Schrupp asegura que se le está dando mucho poder a los políticos y se está cayendo en el debate de confrontación y de odio, “cuando la feria demuestra de que la realidad va más allá”. “El tener una feria después de una pandemia nos habla de una sociedad que quiere crecer, eso es lo que debe prevalecer en el análisis”.

También se refiere a la marcha de los indígenas del oriente boliviano que viene camino a la capital cruceña. “Si nuestros semejantes están siendo atropellados por sus derechos, corresponde defenderlos, pero no para instalar la teoría de naciones, sino por los principios de libertad”, asegura.  

“Se debería difundir las razones por las que nos sentimos orgullos de ser cruceños. En Facebook hemos sido testigos de la necesidad de los jóvenes de querer involucrarse en el debate. Hay un montón de contenidos, en ese sentido, en las redes sociales. No hay que olvidarse de lo que hemos conseguido los cruceños, que hemos resistido muchas veces a muchos embates”, concluye Schrupp.


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