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Al menos por unas pocas horas, la población cruceña flexibilizó su paro cívico para poder comprar alimentos. En las rotondas, luego de un corto diálogo, se vio mayor tolerancia entre los que cortan las avenidas para dejar pasar a personas que van hacia los mercados en busca de lo que puedan comprar. Ayer, los bloqueos eran más duros e incluso con permisos de circulación era difícil pasar.

Cuando la población llega a los mercados se encuentra con una normalidad a medias. No están todas las puertas abiertas por miedo a los saqueos y menos de la mitad de los puestos de venta están abiertos. Y los que están abiertos les queda poco por vender.

En el mercado El Trompillo, un centro de abastecimiento distrital, situado entre el primer y segundo anillo de la zona sur de la ciudad, quedan pocos alimentos frescos. No hay venta de carnes y las pocas verduras que quedan no llegarán a mediodía. Según una ventera, el gran problema para reabastecer sus puestos es que no dejan llegar los camiones hasta los centros de abastecimiento.

En lo que respecta abarrotes, las harinas y los enlatados vuelan a la velocidad de la luz de los anaqueles y lo único que quedará a mediodía serán alimentos para animales.