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Los propietarios de los bares con rocolas se apostaron desde esta mañana en la Secretaría de Defensa Ciudadana y bloquearon el primer anillo para presionar a la Alcaldía para que deje los operativos de cierre de sus boliches.

Los ‘rocoleros’ se oponen a la exigencia municipal de que los bares no pueden estar contiguos, si no que deben estar separados como mínimo 40 metros uno del otro, además no deben estar cerca de escuelas, hospitales o templos y que deben poner protección para aislar el ruido que no deja en paz a los vecinos.

Los manifestantes dijeron que también tributan y que son vecinos, por ello piden que no les coarten su derecho al trabajo.

Por su parte, Carlos Moreira, secretario de Seguridad Ciudadana, dijo que no dará un paso atrás y que los controles continuarán.
“Los dueños de los locales se escudan en la denuncia de extorsión que hacen algunos malos funcionarios, pero los conmino a que presenten las pruebas”, indicó Moreira.