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Las llamas han bajado. Tanto el informe diario de la Gobernación como el análisis de focos de calor y áreas quemadas de la ABT (Autoridad de Bosques y Tierra) coinciden en ello; aunque ambos tienen números diferentes.

El Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales (Satif) muestra que el jueves se registraron 357 focos de quema y ayer 115.

A su vez, la ABT habla de focos de calor y estos también se redujeron de 1.020 (miércoles) a 365 (jueves). El informe de la ABT muestra la evolución de los incendios en el departamento cruceño desde el lunes hasta el jueves y los municipios que llevan la delantera y que están catalogados como críticos son San Ignacio y Puerto Suárez.

El peor día de Puerto Suárez fue el martes, cuando registró 235 focos de calor y el de San Ignacio, el miércoles con 216.

Pero ambos han ido bajando sus focos hasta el jueves, el primero se redujo a 54 y el segundo a 61. En el listado de los municipios críticos también están San Matías, San Rafael, San José, Roboré, Concepción, Charagua, El Carmen Rivero Tórrez, los cuatro primeros declarados en desastre natural y los demás con la declaratoria a medio camino.

La versión oficial de la ABT es que en este mes de agosto se registró la mayor cantidad de focos de calor en el país, con 19.582 y en lo que va del año en total hubo 33.759.

La fecha más próxima con nú- meros altos en cuanto a focos de calor se remonta al año 2016, cuando hubo 99.926. En líneas generales, en nuestro departamento concentra el 69% de los focos del país (23.396) y le sigue Beni con el 25% (8.339).

Fuego en el norte del Chaco

De acuerdo con el monitoreo e imágenes satelitales que registra el Sistema de Alerta Pilcomayo (SAP), solo en la región del Gran Chaco Americano los incendios forestales han dejado en cenizas 370.000 hectáreas. Se trata solo de grandes incendios, no así de los más pequeños y controlados que también se observan en las imágenes satelitales.

“Nosotros venimos monitoreando solo el Gran Chaco Americano. Se observa realmente una criticidad inédita. Es una situación única para el Chaco.

Es un desastre ambiental mucho mayor, en superficie y perjuicios a la naturaleza, que las inundaciones del 2018 del Pilcomayo”, señaló Luis María de la Cruz, responsable del Sistema de Alerta Pilcomayo Gran Chaco Proadap. De acuerdo con un análisis de las imágenes satelitales, el 8 de agosto se evidencia días claros y sin mucho viento, pero en varios lugares con muchos chaqueos, 

especialmente en torno a la ruta Santa Cruz y Puerto Suárez (Bolivia), límite entre la Chiquitania y el Chaco. A partir del día 11 se registran vientos desde el noroeste con bastante intensidad, lo que habría acrecentado los fuegos, convirtiéndolos en incendios incontrolados.

Según el Sistema de Alerta Pilcomayo (SAP), no solo fue el viento uno de los factores que avivó el desastre ambiental que vive la región del Gran Chaco, sino también la masa combustible.

Cuando se hace referencia a la simultaneidad de los incendios, de la Cruz detalla que mientras el fuego que bajaba desde Roboré (Bolivia) hasta el límite del Paraguay, también se avivaba uno en el cerro Choboreca (Paraguay) y que, con el viento sur, volvió a subir formando un nuevo incendio en una propiedad privada.

Al mismo tiempo, otro incendio de manera paralela se presentaba en el Parque Nacional Río Negro (Reserva Tres Gigantes, Paraguay), y que con el viento sur saltó a Río Negro (Paraguay) provocando otro incendio en el municipio de Corumbá (Brasil) y la punta del Otuquis (Bolivia).

El área de la reserva Otuquis en la frontera con Brasil y Paraguay preocupa a las autoridades y esta zona está entre las prioridades para la hoja de ruta del Supertanker.

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