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El fuego que hostiga a gran parte del departamento de Santa Cruz también pasa factura al eslabón primario de la cadena productiva cárnica-lechera y cañera. “La llama devoró todo y las cenizas dispersas en el predio corroboraron el drama que vivió mi padre, Juan Miranda”.

Así, Rulber. Guzmán reveló que la propagación del fuego consumió la casa y la infraestructura de la lechería (postes de los potreros, sala de ordeña, refugio de terneros y galpones de acopio de alimento) que con esfuerzo levantó su papá en la comunidad El Tajibo, entre Montero y Okinawa.

Relató que el fuego, atizado por el viento, se dispersó en 20 de las 25 hectáreas que comprende el predio de su padre y que lo único que atinaron a salvar fueron las vacas. Las llamas destruyeron, además de su patrimonio familiar, sus pastizales y plantas frutales.

Solo en galpones estima una pérdida, en valor que supera los $us 8.000. En la zona, a decir de la gerenta general de la Asociación de Productores Ganaderos y Lecheros Los Chacos (Agalech), Andrea Salazar, 30 de sus asociados han perdido parte de su infraestructura productiva.

Aparte, dijo que unos 5.000 litros de leche se dañaron en el centro de acopio de La Esperanza por el corte de energía eléctrica que condicionó su enfriamiento. El informe de la Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple) da cuenta de que los incendios han provocado estragos en varias lecherías que operan en las comunidades La Esperanza, El Tajibo y Los Chacos del municipio de Warnes.

Dijo que la quema de pasturas condiciona la disponibilidad de alimento para el ganado. Desde la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz) indicaron que los incendios castigan a San José de Chiquitos, El Carmen Rivero Tórrez, Roboré y San Matías, municipios de la región chiquitana que concentra la mayor producción pecuaria del país. Indicó que la quema de pastura está generando alta demanda en las zonas afectadas.

Sector cañero

En contacto telefónico, el presidente de la Unión de Cañeros Guabirá, Alcides Córdova, informó de que los focos de incendio, atribuidos a la quema de basurales, comprometieron 1.000 hectáreas de cañaverales -unas 70.000 toneladas- dispersas en el área de influencia del ingenio Guabirá. Aclaró que la caña afectada no se perdió, dado que activaron un plan de contingencia, incluyendo logística, para trasladar la ca- ña del campo a la industria.

Oleaginosos

En el caso del sector oleaginoso, el presidente de Anapo, Marcelo Pantoja, refirió que los fuertes vientos pasaron factura a los cultivadores de trigo. Estiman una merma en la producción entre un 20 y 40%, por desgrane de espigas.

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