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Contrariamente a otros barrios, el Juana Azurduy, situado en la UV-165 del Plan Tres Mil, nació con más de una decena de áreas verdes, pero en la actualidad solo hay dos que se han salvado de ser loteadas, por ello la directiva de la junta vecinal, al mando de Ramiro Salvatierra, está moviendo cielo y tierra para evitar su pérdida, incluso ha pedido a la Alcaldía que frene estas invasiones.


El Juana Azurduy se fundó como producto del loteamiento de los predios que pertenecieron a una cooperativa agrícola, esto sucedió hace 30 años. Ahora es el barrio más grande del distrito 8, con 48 manzanas, donde residen 2.000 familias.


Mauricio Alejandro, vicepresidente de la junta vecinal, indicó que el plano del barrio cinco veces ha sido cambiado por el Plan Regulador, por esa razón es que han desaparecido espacios públicos a favor de personas que recién han aparecido a reclamar los lotes.
Aparte de la cancha de fútbol, que arbitrariamente ha sido reducida, han recuperado una plaza pequeña cuyo parque infantil está abandonado.


Lo que más le preocupa a Salvatierra es que un área de más de 5.000 metros cuadrados, donde la Alcaldía había planificado construir una plaza, apareció con una dueña. “Hemos enviado cartas a distintas secretarías para que paren esas invasiones de ‘avivados’, pero no hemos visto mucho interés”, anotó.

Obras
De los dos colegios de la zona, uno, el Francisco Hurtado, tiene nuevo edificio, pero no cuenta con calles pavimentadas, por lo que esperan que la comuna pronto las haga.
Ante una emergencia de enfermedad los vecinos deben recorrer largas distancias, pues no cuentan con un centro de salud, por ello piden que sea construido uno. Otro pedido es que sea mejorada la recolección de basura, pues las calles se convierten en vertederos.

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