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Madres que no se paralizan ante la adversidad y cada día salen a buscar el sustento para sus familias a pesar del riesgo del coronavirus.
Una vendedora de asaditos, una vendedora de jugos y una que se dedica a lavar autos son un ejemplo de la fortaleza y dedicación de las progenitoras para que nada falte en el hogar. Son madres que reacomodan prioridades para poder dar lo mejor a sus hijos y poder así disfrutar de cada uno de sus logros.

A menos de una semana de celebrarse el Día de la Madre Boliviana ya se nota un gran movimiento en los comercios que ofrecen novedades y descuentos para esta ocasión. Ellas, más que regalos, desean ver a sus hijos sanos y que su salud siga intacta para tener fuerzas de seguir trabajando. Para ellas cada día es un desafío, porque salen de casa y están contacto con varias personas, lo que las expone al coronavirus. Para minimizar los riesgos mantienen la bioseguridad.


Inés Mesa: Vendedora de jugos/ Foto: Ricardo Montero

Es conocida por la gente que acude a la plaza El Mechero por los jugos que vende con los mejores cítricos, pero lo que pocos conocen es que con lo que recauda lleva la comida a sus tres hijos, de 15, 17 y 20 años, a quienes también no les hace faltar nada para que estudien. Sustenta sola a su familia y su mayor sueño es ver a sus hijos profesionales.


María Salces Saucedo: Lava autos/ Foto: Ricardo Montero

Cada día, esta mujer de 58 años se pone botas y con la ayuda de una manguera lava los autos que llegan hasta el lavadero donde trabaja, por inmediaciones del sexto anillo, zona de San Aurelio. Es un oficio sacrificado, pero le permite trabajar junto a su hija, su hijo y su hermano. Tiene cinco hijos, ocho nietos y tres bisnietos. En la foto junto a su nieto Adrián.

Viviana Margot Lunario: vendedora de asaditos/ Foto: Ricardo Montero

Madre de seis hijos, todos los días madruga para preparar medio centenar de asaditos que traslada en su carretilla hasta la zona de la subalcaldía del Plan Tres Mil, donde la esperan sus comensales. Trabaja de lunes a lunes para que nada falte en la casa. Sus hijos se turnan para acompañarla a vender.


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