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Los padres de familia se dan modos para reforzar la enseñanza de sus hijos en las clases virtuales que impusieron con la pandemia de coronavirus. Los que tienen posibilidades económicas contratan a un maestro para que acompañe al niño durante las clases virtuales y otros contratan a un educador para reforzar los contenidos en otros horarios y guiarlos en las tareas.

Maestros aseguran que la demanda del servicio educativo a domicilio aumentó desde que se aplica la modalidad a distancia en el país. Mónica Viera es una de las maestras que imparte clases a domicilio, quien indicó que en su caso los requerimientos aumentaron el doble. Ella apoya a niños durante las clases regulares y en otros horarios para reforzar contenidos.

“La verdad que hay alta demanda porque la educación virtual en pandemia tiene debilidades. Entonces, muchos niños están con dificultades, en especial los de primaria, porque para ellos es más difícil, no pueden solos. Este año están desesperados porque vieron que los niños no están aprendiendo nada”, señaló la maestra.

Viera explicó que guía a un escolar una vez que finaliza la clase, porque refuerza lo avanzado.

La mayoría de sus alumnos tienen entre 5 y 8 años, que es la edad a la que más les cuesta adaptarse a la nueva normalidad, según Viera.

“La mayoría de los niños tiene dificultades porque las clases virtuales regulares avanzan muy rápido y, por eso algunas veces los alumnos tienen lagunas mentales de lo que se avanzó”, sostuvo.

Otra de las maestras que dicta clases particulares es Cristina Cuéllar, quien señaló que este año tiene más solicitudes que el año pasado.

En 2020 cuando se clausuró el año escolar, notó un mayor interés de los papás por reforzar la enseñanza de sus niños, a diferencia de anteriores gestiones cuando la pandemia aún no había penetrado al país.

“Por el tema de las medidas de bioseguridad, algunos padres prefieren evitar que el maestro llegue a su casa y optaron por las clases virtuales de reforzamiento para sus niños, con los del mismo curso”, añadió.

Cuéllar consideró que, en algunos casos, el periodo de clases virtuales es demasiado corto y los escolares, principalmente de primaria, tienen dificultades en el aprendizaje; mientras que los de secundaria ya tienen una base para adaptarse a las nuevas tecnologías.

Indicó que, ante las dificultades que identificó, tuvo que comenzar a ofertar clases semipresenciales, pero con grupos reducidos.

Según su experiencia, dice que los de secundaria son más propensos a descuidar sus estudios durante la modalidad a distancia. Ha observado que algunos pasan clases incluso echados y otros no toman apuntes.

A su vez, la maestra Jeanine Gutiérrez explica que la demanda aumentó tanto que tuvo que rechazar algunas solicitudes.

Ella pasa clases virtuales, pero asegura que cuando los escolares no entienden algún tema se queda alguna una hora extra para que puedan entender mejor. “Sé que les cuesta porque no están acostumbrados y por eso trato de esforzarme más”, remarcó.

Olivia Franco cuenta que cada año solía tener un grupo definido a los que les pasaba clases particulares; sin embargo, en 2020, cuando empezó la pandemia, algunos padres tuvieron dificultades económicas y optaron por suspender las clases.

Cinthia Peña, también maestra particular, indicó que tenía su propia escuela de nivelación y desde el inicio de la pandemia bajó su demanda de cursos, por lo que tuvo que comenzar a pasar clases individuales con los escolares asistiendo a sus viviendas.

Señaló que refuerza los contenidos de las clases regulares, pero también pasa clases de nivelación.

El viceministro de Educación Regular, Bartolomé Puma, reconoció que las clases a distancia, apoyadas de plataformas virtuales, requieren un especial seguimiento de los padres para apoyar a los maestros.

“Ahora más que antes la comunidad educativa se tiene que involucrar más en la enseñanza de los escolares”, insistió.

Dificultades en la interacción

La maestra Viera indicó que este año se hizo más evidente que pandemia afectó a los infantes en la parte emocional y en su interacción con otros niños, especialmente a los que están en los primeros grados. Esto se ve reflejado en su conducta, pues no quieren jugar, les gusta estar solos y tienen retrasos en su lenguaje.

Cuéllar coincidió que los escolares ahora tienen más dificultades de aprendizaje y en las relaciones interpersonales, pues están acostumbrados a que sus contactos sean a través de la computadora o con reducidos grupos de familiares o vecinos.

“Los que subieron de kínder a primero, lo único que conocen son las clases virtuales y otros no conocen a sus compañeros. Así que ya no tienen un entorno escolar de amigos. En cuanto a los más grandes, extrañan socializar con infantes de su edad”, remarcó.

La maestra Jeanine Gutiérrez indicó que la labor del maestro cambió bastante con la pandemia y le preocupa la calidad de la educación por la falta de interés de los estudiantes y por la falta de inversión de parte del Estado para dotar a los escolares de las herramientas necesarias para las clases virtuales.

Gutiérrez observa un cambio grande en algunos escolares, que eran estudiantes muy dedicados, pero ahora no presentan tareas y sus calificaciones han bajado, lo que puede deberse a varios factores, entre ellos a problemas tecnológicos y económicos, pues algunos no tienen acceso a internet.

Aunque no se justifica, hay padres que, debido al estrés por el encierro y la falta de fuentes de trabajo, están más irritables y eso acaba afectando el estado emocional de sus hijos y, como consecuencia, en el aprendizaje.

“Hay alumnos que son bien participativos y siempre quieren hablar y otros que sólo dicen “presente”; es cierto que en las clases presenciales hacíamos que esos niños sean más participativos, pero en clases virtuales no siempre es posible”, explicó.

La maestra Franco señaló que no todos los escolares soportan las horas que tienen que estar frente al computador o al teléfono. Sostiene que, estos cambios en el modo de pasar clases, les afectó emocionalmente, pues son pocos los que prestan atención a actividades recreativas y por eso es necesario que ellos puedan compartir con sus pares para socializar.

La maestra Peña agregó que con la modalidad a distancia es difícil la interacción con los estudiantes y se tiene limitaciones de tiempo en las plataformas.

Cada gestión se debe pasar 200 días de clases, por ello, el calendario escolar se extenderá hasta el 7 de diciembre este año, según las autoridades educativas.

El ausentismo en el primer trimestre llega al 15% de los escolares, según el magisterio urbano de Santa Cruz

En el primer trimestre del año se reporta un ausentismo del 15% en Santa Cruz, según el magisterio urbano. El ejecutivo de la dirigencia urbana, Ósman Cabrera, indicó que se ha dispuesto que no hayan retirados en la presente gestión por no pasar clases.

Ante ello, indicó que se acordó que este segundo trimestre se buscará a los estudiantes para analizar por qué faltaron.

A su vez, el representante nacional del magisterio, Ludbin Salazar, remarcó que al concluir la gestión escolar se debe generar un proceso de valoración del proceso de enseñanza y, a partir de este análisis, identificar las necesidades que tienen los estudiantes y cuáles arrastrarán para la próxima gestión.

“Si se identifica que hay dificultades en algunas áreas o asignaturas, seguramente los docentes harán una nivelación de los contenidos antes comenzar el avance de la gestión 2022”, sostuvo.

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