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Hubert Vaca y Álvaro Rosales


“Cansados, pero con la fe puesta en Dios”. Así resumen los más de 200 integrantes de la X Marcha Indígena que ayer arribó al municipio de Pailón. Al son de una tamborita ingresaron al pueblo y se dirigieron a la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, donde el párroco Rolando Paravá, ofició una misa de agradecimiento a Dios.

La marcha demanda al Gobierno la derogatoria de normas que avalan el chaqueo y la quema en zonas forestales, y que se frenen los avasallamientos de tierras en la Chiquitania.

Este conglomerado, compuesto por miembros de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob) y de otras organizaciones chiquitanas, tiene previsto llegar a la capital cruceña este miércoles, un mes después de partir desde San Ignacio de Velasco.

El vocero de este movimiento, Orlando Socoré, lamentó que hasta la fecha las autoridades no se hayan manifestado sobre sus demandas, ni hicieran algún contacto para entablar el diálogo.

“Nunca vamos a renunciar a nuestro territorio. Vamos a cumplir 26 días de caminata y a las autoridades no les importan nuestros problemas, solo aparecen para pedir nuestros votos. En la Chiquitania se quemaron más de tres millones de hectáreas de bosques y pastizales y no hubo declaratoria de desastre nacional por parte del Gobierno nacional. Vamos a seguir luchando”, dijo Socoré.

Los marchistas tienen previsto pernoctar hasta mañana en Pailón y luego partir hacia Cotoca para llegar a mitad de semana a la capital cruceña, donde se prevé que serán recibidos en acto especial por autoridades regionales.