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“Al final el entorno laboral se convierte en familia. Estamos tanto tiempo juntos en el trabajo, que llega haber un gran afecto. Ello sucedió con Marcos Montero, a quien considerábamos como un hermano mayor, que nos guiaba y muchas veces corregía”, expresa acongojada Alejandra Murakami, quien lo califica como todo un caballero, una persona con un gran corazón.

De igual manera, el comunicador Dardo Flores, con quien Marco trabajó algunos años y era uno de sus mejores amigos, aún no asimila la noticia. “Celebramos haberlo conocido, damos gracias a Dios porque lo puso en nuestro camino por algunos años, en los que nos enseñó muchas cosas, entre ellas a compartir todo, como los conocimientos“, agrega.

Flores estuvo al lado de Montero durante todo el tiempo de su hospitalización. Sabía que su estado era muy delicado, porque el coronavirus debilitó su cuerpo, hizo que tenga problemas cardiacos, pulmonares, neurológicos y recientemente se le complicaron los riñones, pero no perdía las esperanzas de que su gran amigo saldría adelante.

Expresa que Dios sabe lo que hace, que decidió llevarlo a su reino, donde ya descansa en paz.

En honor a esa amistad es que Dardo comparte el dolor con la familia de Marcos Montero y promete acompañarlos. Tiene un compromiso moral y cuidará de sus hijos y de su esposa, quienes han heredado el espíritu tranquilo del periodista.

Buen sentido del humor

Cuentan sus colegas que algunas de las características de la personalidad del periodista eran que siempre estaba optimista y su buen sentido del humor.

Recuerdan que en las jornadas extenuantes, de mucha presión y cuando varios se ponían nerviosos, él estaba con una sonrisa en el rostro, les pedía que se calmen y decía que todo iba a salir bien.

Para romper el hielo en los momentos tensos hacía chistes y siempre tenía palabras de aliento para sus colegas.