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Siete médicos, de los 10 que iniciaron la huelga de hambre en La Paz, aún se mantienen en la medida extrema, puesto que se encuentran en su tercer día de tapiado y huelga de hambre seca, tras determinar radicalizar su medida de presión. Actualmente, el presupuesto para salud es del 6,3% y demandan incrementar al 10%; es decir, que subiría entre 3.000 y 4.000 millones de bolivianos, y obligaría a los tres niveles de gobierno a destinar recursos para la salud pública en beneficio de la población.

"Estamos demandando justicia y Dios es nuestra fuerza y sostén", afirmó uno de los médicos huelguistas y miembro del Sindicato Médico y Ramas Afines de La Paz, Fernando Romero, a tiempo de pedir a la población que se sume a esta demanda sin importar el color político.

No consumen ni siquiera líquido, están todos afectados, pero firmes y con esperanza de lograr que el Senado convoque a sesión de emergencia para aprobar el 10% de presupuesto para la salud que demandan los galenos. También piden ser incorporados a la Ley General del  Trabajo y mejores condiciones para desarrollar su labor. 

Cifran sus esperanzas en el cabildo digital, que se realizará hoy día desde las 17:00 hasta las 20:00 horas, a la cabeza del padre Mateo Bautista, quien mantiene una huelga en Perú, exigiendo que los parlamentarios aprueben el 10% de presupuesto del Estado para salud en el país. 

"Nuestra posición es clara, el país, hoy más que nunca nos necesita con total certeza, y después de haber visto tantos fallecidos y tantas carencias de oxígeno, medicamentos, infraestructura hospitalaria, recursos humanos, y la terrible incidencia que registra el país de cáncer de cuello uterino, cáncer de mama, diabetes, personas de la tercera edad con problemas de articulares y presión alta e insuficiencia cardiaca, entre otros, son una pena y reflejan los índices de pobreza", expresó Romero.

También  indicó que son más de 600 las personas, entre médicos, enfermeras, bioquímicos, farmacéuticos, técnicos, choferes de ambulancia a escala nacional que han perdido la vida por salvar la de la población durante la pandemia por coronavirus. Sus esposas, esposos e hijos han quedado desamparados y desprotegidos.

Asimismo, exigen que se implementen mecanismos de control para que ninguna autoridad de salud incurra en malversación y que se apliquen sanciones drásticas.