El silencio de Santiago de Chiquitos es el cómplice perfecto. La jornada tranquila y nublada fue interrumpida por más de un centenar de muchachos que con sus instrumentos y voz en cuello, hicieron vibrar a los presentes en la inauguración del tercer festival ‘Melodías de Chiquitos’.
Paola Choque Ichuta forma parte de ese ejército de ‘pelaos’ que llegaron desde diferentes municipios, localidades y comunidades de la provincia Chiquitos para demostrar que el arte le corre por las venas. “La música lo es todo para mí”, afirmó la joven de 17 años que desde los nueve incursionó en la música.
Orgullosa de su talento, con violín en mano, Paola cuenta que con el apoyo de sus padres logró destacarse en las escuelas de música.
“Yo vengo de Aguas Calientes y desde allí me trasladaba hasta cuatro veces por semana para ensayar en la Escuela de Música de Roboré. Mi mamá me acompañaba. A veces íbamos en moto, otras en trufi, a veces en flotas, hasta en tractores, pero no faltaba a los ensayos”, recordó.
Aguas Calientes es una localidad distante a 31 kilómetros de Roboré. “Una vez recuerdo que por irnos rápido levantamos la mano a un auto que pasaba por la carretera. De pronto el hombre aceleró y ahí recién nos dimos cuenta del peligro que corríamos. Tuvimos que esperar bastante tiempo a que pasara otro auto”, relató la joven.
Durante estos ocho años ha tenido que atravesar muchos obstáculos, pero nunca desistió de su vocación, de su talento en el violín y su amor por la música.
Su pasión es tanta que hasta tiene planeado estudiar para profesora de música. “Primero, para hacer lo que me gusta, que es tocar el violín; y segundo, para enseñar lo que he aprendido, destaca.
Harold Suárez es un joven profesor de instrumentos de cuerda de la Escuela de Música de Santiago de Chiquitos.
Confiesa que se inició en la música casi obligado por su madre, para no desperdiciar su tiempo libre de las tardes, pero la constancia y disciplina terminó por conquistarlo.
“Iba porque mi mamá me obligaba; tenía un primo que ya se había inscrito y estaba aprendiendo muy bien y mi madre no quería que yo me quede atrás. Al inicio era raro, pero luego terminó por gustarme, al punto de que ahora soy el profesor”, contó.
A sus 28 años, el ‘profe’, como le dicen sus estudiantes, ha formado tres generaciones. Al terminar el bachillerato se trasladó a la capital cruceña para estudiar Contaduría Pública, pero se presentaron algunos problemas. Fue en ese momento que surgió la propuesta desde Santiago de Chiquitos, “hacerse cargo de la Escuela de Música”.
“Decidí volver a mi tierra y hacerme cargo del proyecto; y ahora puedo asegurarlo que fue la decisión correcta. No me arrepiento, soy feliz y estoy en casa”, apuntó.
Las manos amigas
Carolina Zabala y Claros Urquiza saben que el talento y la voluntad no son suficientes cuando se trata de arte, porque ellos lo vivieron en carne propia.
Si bien hoy son maestros y directores de orquestas, ambos hicieron sus primeros pininos en la música en San José de Chiquitos, cuando ella tenía 13 años y él 10 años; y terminaron su formación en la capital cruceña e instituciones extranjeras. En definitiva, no fue fácil y ellos lo admiten.
Claros viene de una familia numerosa. Su madre falleció cuando aún tenía hermanos en etapa escolar y él dudó si continuar con su vocación. Carolina tampoco la tuvo más fácil, pero la determinación de ambos construyó la trayectoria de la que hoy gozan.
“Me ofrecieron una beca completa para estudiar otra carrera y la rechacé. Esperé pacientemente hasta que me pude formar en la universidad como músico”, remarcó Urquiza, versión que comparte Zabala.
En honor a esta vocación, al talento innato de su gente y con el objetivo de mantener vivas su cultura, es que tanto Carolina como Claros apoyan a jóvenes que llegan a la capital cruceña desde las provincias para formarse.
Acogen a aquellos chicos que van a estudiar o trabajar a la ciudad de los anillos y les ayudan para formarlos en la especialidad que busquen, sean instrumentos de cuerdas o coro. Es más, dado que ambos cuentan con orquestas propias, (La Quinta, de Claros; y Dívano, de Carolina) estos jóvenes ya cuentan con un espacio para exponer su arte.
“Es un sentimiento de responsabilidad para con nuestros pueblos, para que este legado permanezca, los sueños se hagan realidad y el talento prevalezca sobre cualquier obstáculo”, manifestó Carolina, cuya hoja de vida incluye una destacada participación como soprano solista, coreuta y directora en importantes festivales y escenarios de Bolivia y del exterior.
Ha representado al país en giras y presentaciones en España, Francia, Chile, Argentina, Perú y Colombia, participando en producciones de alto nivel como la ópera San Ignacio de Loyola, la Sinfonía N.º 3 de Mahler y La Flauta Mágica de Mozart, entre otras.
Mientras que Claros fue uno de los fundadores de la Camerata del Oriente, integró la Orquesta Sinfónica Juvenil de Santa Cruz, Ensamble Barroco Chiquitano, Ensamble armonía y fue invitado para tocar en la Orquesta Sinfónica Nacional.
El festival
‘Melodías de Chiquitos’ reúne a siete escuelas de música de la provincia. Ruddy Cuéllar, director del Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (Cepad), institución organizadora, destacó la participación de los gobiernos municipales, los auspiciadores privados y, es más, hasta de la Ferroviaria Oriental por la reactivación del servicio de tren de pasajeros.