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Tiene 16 y era explotada sexualmente desde sus 14 años. Su madre la sacó de su casa al enterarse de que un video sexual de ella con una pareja que tuvo, fue subido a las redes sociales y se convirtió en uno de los más ‘populares’ en aquellos espacios negros de quienes consumen pornografía.

Hace un par de días los agentes de la División de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) la rescataron de las manos de un proxeneta que, aprovechándose de la vulnerabilidad en la que se hallaba, la convenció de ‘trabajar’ para él y la convirtió en una de las menores que ofrecía a través de chats y mensajes de Internet.

La adolescente de 16 años ahora está bajo el resguardo de las autoridades, luego de que los policías la rescataran, en el afán de dar con el hombre que la ofrecía por poco más de Bs 350 a gente inescrupulosa que se aprovechaba de su vulnerabilidad.

Ella ahora está siendo atendida por personal especializado de la Defensoría de la Niñez, que buscará curar las heridas que dejó su paso por el mundo de la explotación sexual de menores.

“Estamos buscando al sujeto que por primera vez subió el video íntimo de la muchacha, ya que como consecuencia de esas imágenes, su entorno social la aisló y terminó cayendo en las manos del proxeneta”, apuntó el mayor Napoleón Espejo, responsable de la División de Trata y Tráfico.

Detrás del proxeneta

Espejo explicó que aún no han logrado dar con el paradero del hombre que construyó un perfil falso en Facebook, red social en la que se hacía llamar Fátima Mendoza. Desde ese anonimato ofrecía los servicios sexuales de la adolescente de 16 años, de una menor de 17 años y de otras dos muchachas más, cuyas edades estima la Policía están entre los 15 y 16 años.

Si bien el proxeneta aún no ha sido habido, los investigadores detuvieron a uno de los clientes del prófugo. Un hombre de 37 años, identificado como Edwin Blaz Mendoza y que fue enviado ayer al penal de Palmasola con detención preventiva, acusado por el delito de violencia sexual y comercial.

La detención de este sujeto permitió rescatar a una segunda víctima del proxeneta. Una menor de 17 años, que tenía una relación antigua con el hombre y que, por los datos que manejan los agentes, se habría enamorado de la menor y la buscaba de forma periódica para pagarle por sus servicios sexuales.

Pero durante el operativo de detención de Blaz, la Policía descubrió la guarida del proxeneta. Dos cuartos alquilados, en una casa de la zona del Plan Tres Mil, donde el sujeto instaló una suerte de bunker para, desde allí, realizar sus ofertas sexuales a través de las redes sociales.

En uno de los dos ambientes estaba desde un computador captando nuevas víctimas escondido detrás de la máscara de Fátima Mendoza, y el otro espacio era para recibir a las menores de edad, que dejaban en este sitio algunas de sus pertenencias o se cambiaban ropa para ir con sus clientes a moteles o residenciales.