Las Fuerzas Armadas se mantienen en estado de alerta y a la espera de una orden oficial para intervenir en tareas de seguridad en Santa Cruz, en medio del incremento de hechos violentos en la región. Así lo informó el comandante de la Octava División del Ejército, el general de brigada Rider Calzadilla Gutiérrez, quien aseguró que la institución está preparada para desplegar efectivos cuando así lo disponga el alto mando.
“La Fuerzas Armadas siempre van a estar al servicio de su pueblo. Es un mandato constitucional”, afirmó la autoridad militar, aunque precisó que hasta el momento no existe una instructiva específica para su participación en operativos de seguridad ciudadana.
Según detalló, al menos 1.000 efectivos se encuentran disponibles en Santa Cruz para ser movilizados en caso de que las autoridades lo requieran, mientras continúan cumpliendo funciones estratégicas, especialmente en el resguardo de fronteras, donde —dijo— la cobertura está plenamente garantizada mediante puestos militares.
El general explicó que, de concretarse la intervención, esta se realizaría en coordinación con otras instituciones, como ocurrió en anteriores programas de seguridad ciudadana en los que participaron las Fuerzas Armadas. “Me imagino que van a ser instrucciones similares las que se impartan”, señaló.
Asimismo, indicó que en la guarnición militar de Santa Cruz existen al menos cinco unidades listas para actuar, a la espera de una disposición oficial que defina su rol en el actual contexto de seguridad.
El pronunciamiento se da en medio de una creciente preocupación por la violencia en el departamento, marcada por recientes hechos vinculados al sicariato y al crimen organizado, lo que ha motivado operativos policiales intensivos y una coordinación interinstitucional para contener la situación.
En ese escenario, la eventual participación de las Fuerzas Armadas aparece como una medida complementaria para reforzar la seguridad, aunque su despliegue dependerá de una decisión política y de lineamientos específicos del Gobierno.