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Por: Eduardo Ruilowa 

La noche del pasado miércoles, Luis Gálvez, estudiante de la carrera de Biología y rescatista de fauna silvestre, acudió al llamado de un vecino del quinto anillo de la capital cruceña, zona Guaracachi, que había encontrado a un extraño insecto con forma de reptil.

Al llegar al lugar, Gálvez quedó sorprendido porque se trataba de la víbora cuco, un insecto que es muy inusual encontrar en la ciudad debido a que habita en los bosques. Además, que casi no se tienen registros del invertebrado y muchos biólogos consideran que podría estar en peligro de extinción.

Su nombre científico es Fulgora laternaria y en realidad es una cigarra o chicharra que proviene de la familia Fulgoridae que es enormemente diversa. El insecto habita en bosques húmedos tropicales desde México hasta Sudamérica.

El mito de la víbora cuco

Las leyendas que se escuchan sobre este invertebrado cuentan que, si el insecto le pica a una persona en el campo, esa persona debe tener relaciones sexuales antes de las 24 horas o si no se muere, por consiguiente, cuando les pica a las personas empiezan a tener una efervescencia o lujuria muy extrema que los lleva a buscar a alguien para consolidar el antídoto y evitar la muerte.

Pero, ¿Cuál es la verdad de todo esto? Que ni pica, ni muerde porque se alimenta exclusivamente de savia vegetal.

¡No es venenoso!

El biólogo Huáscar Bustillos afirma que es un insecto completamente inofensivo y que su extraño aspecto se debe a que imita la forma de sus depredadores para no ser consumido.

“El insecto imita a sus depredadores tiene una línea de mimetismo muy interesante ya que imita a ciertos tipos de lagartos para evitar ser depredado. Por eso tiene esa forma de cabeza tan larga y si uno lo ve de reptil tiene la forma de un lagarto”, señaló Bustillos.

El aguijón que tiene junto con su extraño aspecto ha favorecido a las leyendas de su peligrosidad, cuando en realidad es el órgano chupador que sirve al insecto para perforar la corteza de los árboles y alimentarse.

Otro aspecto que causa el temor de varias personas es el color gris verdoso que presenta el insecto. Sin embargo, esto es para pasar desapercibido entre los troncos y plantas y protegerse de sus depredadores.

Los ojos falsos que tiene entre sus alas también llaman la atención de las personas, pero al igual que sus colores y la protuberancia que lleva en la cabeza, esto es un mecanismo de defensa para engañar a sus depredadores.

El rescatista Luis Gálvez indica que si alguien ve a este insecto en estas épocas sea posiblemente por las luces navideñas y recomienda a las personas llamar a profesionales para que trasladen al insecto a una zona segura, a pesar de que es totalmente inofensivo.

La víbora cuco que rescató el pasado miércoles fue traslocada hasta el Parque Regional Lomas de Arena debido al bosque chiquitano con el que cuenta el área protegida.

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