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Joaquín Monasterio renunció al cargo de secretario de la Salud de la Gobernación, que había asumido en agosto de 2020 luego del fallecimiento del doctor Óscar Urenda. El alejamiento de Monasterio se da durante el proceso de vacunación y trabajos preventivos en la frontera con Brasil, para evitar que la nueva cepa del Covid-19 ingrese al territorio nacional.

Monasterio confirmó a EL DEBER que presentó su renuncia al cargo de la Secretaría de Salud el 12 de marzo, debido a que fue invitado para asumir la dirección del Hospital Universitario Martín Dockweiler, de la Udabol.

“Yo hablé con el gobernador (Rubén Costas) y llegamos a un acuerdo sobre mi renuncia, ahora estoy como director del Hospital Dockweiler, que se inaugurará dentro de poco y será uno de los referentes nacional e internacional”, explicó.

Otra de las razones, por las que Monasterio decidió apartarse del área de la Salud de la Gobernación, fue por la finalización del mandato de Costas, pues en mayo debe asumir como nuevo Gobernador Luis Fernando Camacho.

“Se acaba el Gobierno (departamental) y me tengo que ir a mi casa, yo no tengo ítem, nunca tuve ítem en el sistema de Salud, tengo un nombramiento que dice que cuando cambia de Gobierno yo quedo fuera y no hay ningún problema en eso”, comentó.

Monasterio trabajó durante 10 años en la Gobernación, de los cuales ocho fueron como director del Servicio Departamental de Salud. Además, reemplazó al extinto Urenda, desde agosto de 2020 en la Secretaría de Salud.

“Tiene que ser un hombre de la talla de Óscar Urenda, comprometido con la salud, tiene que ser una persona que sea parte de este equipo extraordinario, muy allegada a él. Un hombre íntegro, honesto, que ha ocupado muchos cargos dentro de la institución, me refiero al doctor Joaquín Monasterio”, dijo Rubén Costas, durante su designación.

Ahora, el director del Sedes, Marcelo Ríos, también está a cargo de la Secretaría de Salud de la gobernación, pero de manera interina.

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