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Con el afán de encontrar recursos económicos con los que puedan financiar sus actividades ilícitas, los cárteles narcos brasileños han comenzado a ‘golpear’ en dos frentes poco tradicionales, pero que por las características de la triple frontera, son ‘rentables’ para los traficantes. El robo de las motocicletas en Brasil y su venta en nuestro territorio o en las zonas fronterizas de Perú, además del robo de la castaña durante la época de siembra para venderla en suelo brasileño a un buen precio.

La rentabilidad que significa para los delincuentes que roban motos en suelo brasileño, para venderlas a otros delincuentes en Perú y Bolivia, es alta, ya que cada motorizado es negociado entre $us 300 y 500, dependiendo del modelo y la cilindrada.

Este mismo rodado, comprado por los receptadores, pude ser revendido en más de $us 1.000 y en poblaciones donde pocos preguntan por los papeles de los vehículos o son pocas las veces que hacen ‘batidas’ para saber su legalidad, esto favorece a las organizaciones criminales dedicadas a este negocio.

Incluso los investigadores de inteligencia de Perú, explicaron que muchas veces usan los rodados para intercambiarlo por droga con los narcos peruanos y bolivianos.

Pedro Villa, secretario de Seguridad Ciudadana de la Gobernación de Pando, un funcionario que se mueve por su casa tanto en territorio brasileño como en el peruano, asevera que la mirada de los responsables de seguridad hacia la triple frontera era necesaria, ya que, afirma, por esta zona pasa casi de todo.

“Nos enteramos de grandes cargamentos de droga cuando caen en BRasil o Paraguay, cuando el alcaloide salió de Perú y pasó por Pando, antes de ser detectado en esas tierras”, asegura Villa e inmediatamente asegura la imperiosa necesidad de contar con un radar en Bolpebra, un radar boliviano que el Gobierno ya aseguró será puesto en marcha antes de final de año.

Época de castaña

Los delincuentes brasileños ahora han puesto si mirada en un producto que es fácil de robar para ellos y que vendido en su país, les genera grandes ganancias.

Se trata de la cosecha de la castaña, que en los meses de octubre a febrero mueve a más de 60.000 personas y genera millones de dólares en recursos, donde los delincuentes encuentran un escenario propicio para actuar.

Villa contó que este año ejecutaron un operativo en la zona y constataron la ausencia de presencia uniformada, para evitar los atracos, muertes y violaciones a los que están expuestas los campesinos dedicados a esto.

La mirada de los cárteles narcos a este producto, radica en el valor de venta que hay en su territorio, ya que una ‘barrica’ de castaña tiene un valor de Bs 800 en el país, pero en suelo brasileño puede valer más de $us 500.

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