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En medio de la conmoción generada en la capital cruceña por la muerte de Wilma Flores Zurita en exteriores de un supermercado de la zona sur, salen a la luz nuevos detalles sobre el crimen que se convierte en el quinto feminicidio en lo que va del año en Santa Cruz, según el reporte policial reflejado por EL DEBER Radio.

La víctima deja dos hijos en la orfandad, de dos y seis años. Se conoce que tanto la víctima como el victimario vivían en la misma vivienda, aunque estaban separados. Sobre el hombre ya pesaba una denuncia por violencia familiar; sin embargo, se desconoce por qué la justicia no actuó.

Wilma y el presunto homicida fueron pareja. Estaban separados desde hace un año, pero los familiares de la víctima adujeron que él la acosaba y, supuestamente, se negaba a aceptar que ella pudiera tener otra pareja. “Ahora ella ha dejado dos niños de seis y dos años huérfanos”, comentó Jaime Zurita, familiar de la fallecida.

Entretanto, José María Velasco, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), detalló que el autor confesó que compró un objeto cortante tipo azadón del mismo supermercado y que estaba siguiendo a la víctima.

Marcelino Martínez, acusado del asesinato, será puesto a disposición del Ministerio Público bajo la acusación de feminicidio y se pedirá su reclusión preventiva mientras se extienden las investigaciones.

El domingo por la mañana, tras el hecho de sangre, testigos que estaban en el lugar quisieron auxiliar a Wilma, pero ella se desvaneció en cuestión de minutos y se desangró. Contaron que no pudieron hacer nada más que llamar a la Policía. La escena del crimen fue cubierto con un plástico.

Con este caso serían 32 feminicidios registrados en Bolivia en lo que va del año. Eso significa un promedio de casi un crimen de estas características cada tres días en el territorio nacional.

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