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Las posiciones están polarizadas a favor o en contra de la ampliación de las causales de despenalización del aborto. EL DEBER indagó la opinión de mujeres que anoche presenciaban el paso de las cerca de 20.000 personas que marcharon contra el aborto en Santa Cruz y los argumentos están fijados en la falta de recursos económicos, creencias religiosas y los métodos anticonceptivos. 

“Sí, apoyo que no se penalice a mujeres que son pobres y no pueden mantener a más hijos; hay veces que los anticonceptivos no funcionan”, aseveró Rosa Fernández, de ocupación comerciante ambulante, mientras observaba los aprestos de la marcha en la avenida Monseñor Rivero. 
Por el contrario, Ángela Arteaga, estilista, está en contra porque la considera una ley contra la vida. “Es triste que quieran matar a alguien que no puede defenderse; todas las vidas tienen un propósito en el plan de Dios”, dice y se manifiesta agradecida con su madre por darle la existencia y ahora tener la oportunidad de ser abuela. 

A su vez, la notaria de fe pública Gabriela Serrate también se manifestó en contra de la ampliación de despenalización de las causales del aborto, remitiéndose a la Constitución que garantiza el respeto a la vida y que debe ser protegida por las leyes. También apela a la religión: “Matar es uno de los pecados capitales”, dice, para subrayar que “está mal ante la ley de los hombres y la ley de Dios”. 
Edith Argandoña, estudiante de 18 años, está de acuerdo en parte, porque si bien matar “es un delito a los ojos de Dios”, también se debe analizar que hay muchos niños abandonados y que los anticonceptivos pueden fallar; sin embargo, asevera: “Yo ayudaría a prevenir un embarazo antes que a abortar”
Para Jimena Alarcón no se debe despenalizar por ninguna causa. “No somos quién para matar al hijo de Dios”, afirma. 

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