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Natalia Valverde no imaginó que podía ser víctima del virus porque había hecho todo para protegerse: Desinfectaba los alimentos, las bolsas del supermercado, no entraba a su casa con zapatos, guardaba las distancias y seguía al pie de la letra las recomendaciones sanitarias.

Pese a los cuidados, el virus se dio forma de entrar a su cuerpo. "Lo primero es ser conscientes de que a todos nos puede pasar", dice a tres días de haber recibido la noticia de su contagio.

El domingo despertó con un leve dolor de garganta y siguió un consejo que había escuchado en un canal de televisión estadounidense: Fue a oler vinagre y cuando acercó la botella a su nariz, no sintió nada. Uno de los síntomas más frecuentes del coronavirus es la pérdida del olfato y el gusto, Natalia pudo oler muchas cosas y sentir todos los sabores, pero no percibía el vinagre.

Inmediatamente tomó contacto con el Servicio Departamental de Salud (Sedes) y se aisló. Cuando los médicos escucharon que no sentía un olor, fueron a tomarle la prueba cuyo resultado llegó tres días después.

En la espera, Natalia se quedó en su habitación y su marido y sus tres hijos -de 12, 10 y siete años- lejos de ella. Le llevaban la comida a la puerta del cuarto y no tuvieron más contacto.

El miércoles, cuando le avisaron por teléfono que había dado positivo, se fue a una clínica privada para ver si era necesario ser internada. Al no presentar síntomas, le sugirieron aislarse. Se fue a la casa de sus padres, Carlos Valverde y Carol Nallar, donde permanece en una habitación y todo el lugar fue desinfectado por una empresa especializada.

"El contagio tiene que ser en el supermercado o en la farmacia, son los únicos lugares donde he ido. Había gente en la cola pero teníamos el distanciamiento necesario. No entiendo en qué momento pasó", relata.

Los dos primeros días han sido fáciles, ha estado ocupada atendiendo llamadas de gente conocida para desearle pronta recuperación y del personal del Sedes y la clínica Foianini que la monitorean todo el tiempo. Hace ejercicios de respiración, trata de no pasar mucho tiempo echada y piensa pasar los próximos días entre series y libros.

En su familia nadie tiene síntomas, pero mañana se tomarán una prueba privada de coronavirus para descartar contagios. Ella lo hará también en unos días, a la espera del negativo y de poder volver a su casa, al abrazo de sus hijos.